Irán lanzó un misil con ojiva de racimo contra el centro de Israel, donde se registraron varios impactos sin que se informaran heridos de inmediato.
El ejército israelí detectó el ataque con misiles dirigido a esa zona del país. Las sirenas sonaron en Tel Aviv y en ciudades cercanas durante la ofensiva.
Tras la evaluación inicial, el Comando del Frente Interno comunicó que los residentes podían abandonar los refugios antibombas.