La Fuerza Aérea Israelí concluyó que el misil balístico iraní que alcanzó Haifa ayer no fue interceptado porque se desintegró en pleno vuelo.
Según los resultados de la investigación, los interceptores lanzados contra el proyectil fallaron al cambiar bruscamente la trayectoria del misil al romperse en pedazos.
Una sección del misil, al parecer la ojiva, impactó contra un edificio residencial en Haifa y provocó un derrumbe parcial. Sin embargo, la ojiva no detonó, según determinó la investigación.