El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, subió al Monte del Templo en Jerusalén acompañado por altos funcionarios de la policía y del Comando del Frente Interno de las FDI.
La oficina del ministro presentó la visita como un esfuerzo para que el ejército amplíe el número de fieles judíos autorizados en el sitio sagrado, ante las restricciones a las concentraciones públicas derivadas de la guerra en curso con Irán.
“Durante la visita no se llegaron a acuerdos, y el Comando del Frente Interno sigue oponiéndose a la apertura del Monte, en contraste con su consentimiento para permitir protestas de 150 personas en la Plaza Habima [en Tel Aviv]. A la luz de esto, se espera realizar una visita adicional para examinar otras alternativas”, señaló la oficina de Ben Gvir en un comunicado.
La medida se produce tras la autorización concedida por el Comando del Frente Interno y la Policía de Israel a concentraciones limitadas de manifestantes antiguerra en todo el país, después de una petición presentada el fin de semana. El Tribunal Superior emitió posteriormente una orden provisional que permitía hasta 600 personas en la principal protesta de Tel Aviv el sábado por la noche, aunque la policía terminó dispersándola.
Figuras de la coalición, incluido el primer ministro Benjamin Netanyahu, criticaron la decisión judicial. Netanyahu publicó en X que “mientras los judíos están restringidos durante la festividad de orar en el Muro Occidental, el Tribunal Superior de Justicia ha aprobado una manifestación de izquierda en Tel Aviv”.
Sin embargo, tras peticiones de líderes religiosos, el tribunal dictaminó el domingo que el número de personas permitidas para reunirse en el Muro Occidental y el Monte del Templo en medio de la guerra en curso con Irán debe aumentar de 50 a 100.