Tras las entregas de 2025 y el impulso fabril de 2026, el bombardero combina ensayos, producción inicial y obras en bases para llegar a unidades.
Del contrato de 2015 al primer vuelo que abrió la fase crítica del B-21
Entre 2025 y febrero de 2026, el B-21 dejó la etapa en la que casi todo transcurría dentro de hangares cerrados. La Fuerza Aérea confirmó entregas conforme al calendario de 2025, sostuvo la previsión de colocar aparatos en la plataforma de Ellsworth en 2027 y acordó con Northrop Grumman un alza de 25% en la capacidad anual de producción, con $4.500 millones ya autorizados. A la vez, la campaña de vuelo siguió activa.
Ese punto de partida cerró un recorrido que había comenzado una década antes. La Fuerza Aérea adjudicó a Northrop Grumman el contrato de ingeniería y fabricación el 27 de octubre de 2015, completó la revisión crítica de diseño en 2018 y, un año después, señaló a Ellsworth, Whiteman y Dyess como bases preferentes para desplegar el nuevo bombardero. En 2021, Ellsworth quedó fijada como primera base principal y sede de la unidad formal de instrucción.
Cuando el aparato apareció en público el 2 de diciembre de 2022, el programa ya tenía escala oficial. La Fuerza Aérea fijó un inventario mínimo de 100 aeronaves y un costo medio unitario de adquisición de $550 millones en valores base de 2010, equivalentes a 692 millones en dólares base de 2022. El diseño conservó la configuración de ala volante del B-2, aunque con otra lógica industrial y operativa.

Esa lógica se apoyó en una arquitectura abierta para insertar tecnologías nuevas sin rediseñar el sistema completo, en capacidad para portar munición de ataque directo y de largo alcance, y en un concepto dual para empleo convencional y nuclear. La Fuerza Aérea lo presentó además como el primer bombardero estadounidense nuevo en más de treinta años. Edwards asumiría la prueba y evaluación, mientras Tinker quedaría a cargo de la planificación del sostenimiento pesado.
Fechas y decisiones clave del programa B-21 Raider
- El contrato de ingeniería y fabricación quedó adjudicado a Northrop Grumman el 27 de octubre de 2015.
- La presentación pública del B-21 ocurrió el 2 de diciembre de 2022, con un inventario mínimo fijado en 100 aeronaves.
- El primer vuelo tuvo lugar el 10 de noviembre de 2023 desde Plant 42, en Palmdale.
- El Pentágono autorizó la producción inicial de baja cadencia dos meses después del primer vuelo.
- En 2026, la Fuerza Aérea y Northrop Grumman acordaron elevar en 25% la capacidad anual de producción.
La producción inicial del B-21 avanza con presión sobre costos y plazos
La prueba decisiva llegó el 10 de noviembre de 2023, cuando el B-21 despegó desde Plant 42, en Palmdale, y abrió una campaña de ensayos que el Centro de Pruebas de la Fuerza Aérea y la fuerza combinada del programa asumieron como requisito antes de cualquier expansión industrial seria. Detrás de ese vuelo, Northrop y la Fuerza Aérea ya construían aeronaves de ensayo en la misma línea y con los mismos procesos previstos para la producción.
Como el programa buscó desde el inicio que los aparatos de prueba fueran representativos de serie, ese método redujo la distancia habitual entre prototipo y fabricación y ayuda a explicar por qué la transición hacia la producción inicial de baja cadencia llegó tan pronto después del primer vuelo. Dos meses más tarde, el Pentágono autorizó esa etapa tras los primeros resultados de pruebas en tierra y vuelo, con un contrato de precio fijo para esa fase.

Aunque la autorización acercó el programa a una expansión fabril seria, el avance no eliminó el problema central de un bombardero furtivo nuevo: fabricar con ritmo estable sin disparar el costo. En enero de 2024, Northrop registró un cargo de $1.170 millones ligado al programa y admitió pérdidas en los cinco primeros lotes de producción inicial. En abril de 2025 añadió otro golpe de 477 millones por el alza de costos de manufactura.
Al revisar sus previsiones en julio de 2025, la empresa mantuvo esa explicación, una señal de que el Raider seguía en maduración industrial pese a su progreso técnico. Durante 2024, el aparato acumuló rodajes, pruebas en tierra y vuelos en Edwards. En mayo de ese año, la Fuerza Aérea aún hablaba de entregas a Ellsworth en la parte media de la década, antes de afinar después la meta de tener aeronaves en plataforma en 2027.
Ensayos, bases y debate sobre el tamaño final de la flota del Raider
El salto siguiente llegó el 11 de septiembre de 2025, cuando el segundo B-21 de pruebas aterrizó en Edwards. Con ese refuerzo, la campaña dejó de concentrarse solo en prestaciones iniciales de vuelo y abrió espacio para evaluar sistemas de misión, integración de armamento y adiestramiento de sostenimiento con más de una célula en circuito. También cambió la preparación del personal de mantenimiento, ya que operar varios aparatos exige validar herramientas y procedimientos logísticos.
En ese marco técnico, la Fuerza Aérea define al Raider como un bombardero furtivo de penetración capaz de entrar en entornos muy defendidos y sostener una combinación de alcance, carga útil y acceso para atacar objetivos a escala global. Su arquitectura abierta busca incorporar nuevas capacidades con rapidez a medida que cambian sensores, armas y combate electromagnético. El aparato forma parte de una familia de sistemas que también abarca inteligencia, vigilancia, guerra electrónica y comunicaciones.

Como el despliegue no depende solo del avión, la Fuerza Aérea lo concibe como pieza central de la futura fuerza de bombarderos junto al B-52 modernizado, y en el año fiscal 2026 arrancaron proyectos extensos de construcción militar en Ellsworth, Whiteman y Dyess. Esas obras acompañan la preparación de las tres bases designadas para recibirlo, con Ellsworth señalada como primera base principal y como sede de la unidad formal de instrucción.
Como el debate ya no giraba en marzo de 2026 alrededor de la viabilidad del programa, la discusión pasó al volumen final de la flota y a la velocidad de salida. El mando estratégico afirmó ante el Senado que 145 aparatos encajan mejor con los tiempos de respuesta de sus planes, aunque el programa oficial sigue fijado en un mínimo de 100. Al inicio de abril de 2026, el B-21 ya combinaba ensayos, producción y preparación de bases.