La Casa Blanca sostuvo que la dureza verbal de Donald Trump fue determinante para que Irán aceptara negociar y rechazó las versiones que apuntan en sentido contrario.
Durante una rueda de prensa, la portavoz Karoline Leavitt defendió las amenazas del presidente de EE. UU. de “destruir” la “civilización” iraní y aseguró que ese tono fue precisamente el que empujó a Teherán a sentarse a la mesa.
“Entiendo las dudas sobre la retórica del presidente, pero lo que más le importa al presidente son los resultados y, de hecho, su retórica muy dura y su estilo de negociación firme son los que han dado lugar al resultado que todos ustedes están presenciando hoy”, afirma Leavitt durante una rueda de prensa.
Consultada después sobre si el mundo debe tomar en serio a Trump, después de que haya aplazado en cuatro ocasiones plazos que antes se presentaban como definitivos, Leavitt insistió en que la responsabilidad del retroceso no fue de Washington.
“El mundo debería tomarse muy en serio su palabra. Fueron los iraníes quienes se echaron atrás, no el presidente Trump”, responde.
La portavoz añadió que Trump había advertido de “consecuencias muy graves.” si Irán no aceptaba reabrir el estrecho de Ormuz, y subrayó que Teherán acabó cediendo.
“Él dijo que se enfrentarían a consecuencias muy graves. si no aceptaban reabrir el estrecho de Ormuz, ¿y qué hicieron anoche? Aceptaron reabrir el estrecho de Ormuz”.
La Casa Blanca, además, desmintió las informaciones que sostienen lo contrario.