El Gobierno libanés declaró luto nacional después de bombardeos israelíes que dejaron 182 muertos, causaron pánico en Beirut y agravaron la crisis humanitaria.
El Gobierno libanés decreta luto tras los ataques sobre Beirut
Después de una oleada de ataques israelíes que dejó alrededor de 182 muertos, según el ministerio de Salud, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, decretó para el jueves un día nacional de luto. El balance oficial no distingue entre civiles y combatientes. La oficina del jefe de Gobierno informó que la jornada honrará a los mártires y heridos, ordenó cerrar las administraciones públicas y dispuso que las banderas ondeen a media asta.
En el mismo comunicado, el Ejecutivo afirmó que los bombardeos tuvieron como objetivo a cientos de civiles inocentes e indefensos. También señaló que Salam mantiene contactos diplomáticos para movilizar los recursos políticos y diplomáticos del Líbano con el objetivo de detener la ofensiva israelí. La decisión llegó después de una jornada marcada por explosiones en la capital y por un fuerte deterioro de la seguridad, en un contexto regional que seguía inestable pese a anuncios recientes de tregua.
Los bombardeos comenzaron hacia las 2 p. m., hora local, y golpearon Beirut en una serie de impactos que provocó escenas de pánico. Las Fuerzas de Defensa de Israel habían emitido avisos de evacuación para civiles en el sur del Líbano y en los suburbios meridionales de la capital. Sin embargo, otros ataques en distintas zonas de Beirut ocurrieron sin aviso previo, lo que amplió la sensación de vulnerabilidad entre los habitantes de la ciudad.

Desde Israel, el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que la ofensiva estaba dirigida contra cientos de operativos de Hezbolá. Según las FDI, entre los blancos había centros de mando, infraestructura militar, cuarteles de inteligencia, oficinas usadas para planificar ataques y activos de unidades de cohetes, navales, aéreas y de la Fuerza de Élite Radwan. Israel sostiene que busca neutralizar una amenaza armada asentada en territorio libanés.
Claves de la ofensiva y de la respuesta oficial
- El ministerio de Salud del Líbano reportó alrededor de 182 muertos sin diferenciar entre civiles y combatientes.
- Nawaf Salam decretó un día nacional de luto, ordenó cerrar oficinas públicas y dispuso banderas a media asta.
- Israel afirmó que el ataque tuvo como objetivo centros de mando, infraestructura militar y unidades de Hezbolá.
- Parte de los bombardeos ocurrió sin aviso previo en zonas de Beirut, pese a órdenes de evacuación en otros sectores.
Israel mantiene su campaña pese al alto el fuego entre Irán y EE. UU.
La ofensiva tuvo lugar un día después del anuncio de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Hezbolá, al que Israel considera un proxy iraní, había retomado sus ataques contra territorio israelí el 2 de marzo en nombre de Teherán. Desde entonces, Israel aumentó su campaña aérea y lanzó operaciones terrestres en el sur libanés, mientras el grupo chií respondió con disparos diarios de decenas y, en ocasiones, cientos de cohetes.

Irán y Hezbolá sostuvieron que la tregua pactada esa semana también incluía al territorio libanés, pero Estados Unidos e Israel rechazaron esa interpretación. El primer ministro Benjamin Netanyahu y las FDI insistieron en que la campaña para alejar a Hezbolá del sur del Líbano y establecer una zona de amortiguamiento seguirá en marcha. Israel recalcó además que el alto el fuego con Irán no altera el frente libanés ni cambia sus objetivos militares.
En Beirut, los daños materiales y los relatos de los testigos reflejaron la magnitud de la ofensiva. Ali Younes esperaba a su esposa cerca de la Corniche al-Mazraa cuando la zona fue alcanzada. Según contó, la gente corría de un lado a otro y el humo salía por todas partes. Un periodista de la AFP vio una columna espesa de humo negro sobre un edificio destruido, en medio de un fuerte olor a pólvora.
En otra zona de la capital, bomberos combatían incendios entre ruinas humeantes, mientras equipos de rescate trataban de localizar víctimas. Hassan al-Sayed, dueño de una peluquería frente al lugar atacado, dijo que escuchó cuatro explosiones consecutivas cuando atendía a varios clientes y que la fachada de su negocio quedó destrozada. En el oeste de Beirut, Naim Chebbo barría fragmentos de cristal y confesó a Reuters que vivía una pesadilla y temía otra explosión.
Hospitales saturados y condena humanitaria por la devastación
La Cruz Roja expresó su indignación ante la muerte y la destrucción. Agnes Dhur, jefa de delegación del CICR en el Líbano, afirmó que gran parte de la población contenía la respiración a la espera de un acuerdo de alto el fuego, pero una oleada de ataques mortales sumió al país en el pánico y el caos. También señaló que muchas personas salieron hacia calles y hospitales para localizar a familiares desaparecidos o hallar refugio.

Según el CICR, la Cruz Roja Libanesa desplegó 100 ambulancias en todo el país para evacuar muertos y trasladar heridos a hospitales. Los centros médicos, que ya estaban saturados, recibieron una nueva afluencia de víctimas, mientras algunas personas seguían bajo los escombros. El organismo subrayó que cualquier acuerdo integral para la región debe incluir la seguridad, la protección y la dignidad de los civiles en el Líbano, después de más de cinco semanas de hostilidades.
El ministerio de Salud pidió despejar de inmediato las carreteras para facilitar el paso de las ambulancias. Advirtió que los embotellamientos, provocados por una oleada de ataques sin precedentes en número e intensidad, obstaculizaban las operaciones de rescate. Frente al Centro Médico de la Universidad Americana de Beirut, la AFP vio una fila constante de ambulancias y a familiares de heridos agolpados en urgencias, entre llantos, incertidumbre y peticiones urgentes de información.
Médicos Sin Fronteras informó que sus equipos recibían una llegada masiva de heridos, incluidos niños, en el hospital público Rafik Hariri. La organización describió lesiones por esquirlas, hemorragias graves y amputaciones traumáticas, y calificó de inaceptables los ataques sobre zonas densamente pobladas. Israel afirma que no ataca a civiles y que toma medidas para reducir daños, pero acusa a Hezbolá de actuar bajo cobertura civil. Volker Türk calificó la magnitud de la matanza de horrenda y contraria a toda lógica.