Miles de fieles asistieron este sábado a la ceremonia anual del Fuego Sagrado en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, reabierta al público apenas dos días antes tras 40 días de cierre por las restricciones de seguridad impuestas por Israel durante la guerra con Irán.
El rito cristiano ortodoxo, con más de 1.200 años de antigüedad, se celebra en la víspera de la Pascua ortodoxa y simboliza la resurrección de Jesús. La tradición sostiene que una llama se enciende de forma milagrosa en el interior de la tumba de Jesús y, a partir de ella, los creyentes encienden sus velas.
La iglesia volvió a abrir el jueves, al mismo tiempo que otros lugares sagrados de la Ciudad Vieja, en un contexto marcado por el frágil alto el fuego de dos semanas entre Irán, Israel y Estados Unidos. Pese al regreso de la ceremonia, la concurrencia fue mucho menor que en años anteriores, según The Orthodox Times, aunque miles de personas llenaron el templo y las calles cercanas para esperar la salida del patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén, Teófilo III, del Edículo —identificado por el cristianismo como el lugar de la tumba de Jesús— con las antorchas ceremoniales encendidas.
“Hace solo dos días no había absolutamente nadie en la Ciudad Vieja, se sentía como una ciudad huérfana”, dijo el padre Antonious Al-Orshalemy, participante de la procesión. “Pero ahora vemos celebraciones como de boda en todos los niveles. Todos están felices y llenos de alegría”.
La jornada estuvo acompañada por un amplio despliegue policial. Haaretz informó que la Policía de Israel trató la procesión del Fuego Sagrado como un incidente de seguridad más que como una celebración religiosa, con ocho puestos de control instalados entre la Puerta Nueva de la Ciudad Vieja y la Iglesia del Santo Sepulcro, además de severas limitaciones al movimiento de los asistentes. Antes del evento, un portavoz policial aseguró que las medidas buscaban evitar el hacinamiento.
Aunque la ceremonia transcurrió en gran medida de forma pacífica y sin incidentes, agentes israelíes fueron filmados mientras detenían de manera agresiva a varios cristianos palestinos que participaban en la procesión. La agencia oficial palestina Wafa afirmó además que la policía obligó a miembros de los scouts palestinos a retirar la bandera palestina de sus uniformes.
En respuesta a las acusaciones por uso excesivo de la fuerza, la policía sostuvo en un comunicado que “el incidente en cuestión involucró a un pequeño número de individuos, algunos de los cuales estaban bajo los efectos del alcohol, que intentaron perturbar el orden público y el correcto desarrollo de la ceremonia del Fuego Sagrado al negarse a despejar una ruta designada para una procesión religiosa”.
“Los agentes de policía actuaron para mantener el orden y garantizar la continuación segura del evento. Durante el incidente, un individuo agredió físicamente a un oficial y fue posteriormente detenido”, añadió el comunicado.
Tras el rito, la llama fue recibida por representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores, que la entregaron a delegaciones diplomáticas y eclesiásticas presentes para supervisar su traslado a distintos países antes de la Pascua ortodoxa del domingo. El ministerio había realizado una sesión informativa el jueves, una vez confirmada la vigencia del alto el fuego que permitía celebrar el evento según lo previsto.
Entre los países que recibieron una porción de la llama estuvieron Grecia, Chipre, Rumanía y Rusia. Bulgaria, en cambio, no envió delegación este año: la Iglesia Ortodoxa búlgara anunció el jueves que desistía de viajar a Jerusalén por una advertencia para la región y que repartiría la llama del año anterior, que había mantenido encendida.