Las demoliciones comenzaron en el barrio Olive del kibutz Be’eri, junto a la frontera con Gaza, uno de los dos sectores más golpeados por la invasión de Hamás del 7 de octubre de 2023. La comunidad resolvió derribar y reconstruir ambos barrios tras meses de debate interno sobre el destino de las viviendas destruidas en el ataque.
En aquella irrupción, los terroristas que entraron en el kibutz asesinaron a 102 de sus cerca de 1.200 residentes y secuestraron a otros 30. Todos fueron devueltos posteriormente a Israel, muertos o vivos.
La primera vivienda demolida con bulldozer fue la de la familia Gat. Kinneret Gat murió junto a la casa, mientras que su hija Carmel Gat fue secuestrada a Gaza y asesinada después de pasar 11 meses en cautiverio.
Para los miembros del kibutz, la decisión de demoler no respondió solo a una necesidad material. Tras un largo debate, concluyeron que reconstruir los dos barrios era esencial para seguir adelante y no continuar viviendo en lo que consideraban un monumento permanente al ataque.
“Hoy fui testigo de la demolición de mi casa, del desalojo de toda una vida que fue truncada por la violencia. Los recuerdos permanecen en mi alma, los guardo cada día, pero la casa no es un símbolo ni un lugar conmemorativo”, dijo Eshel Gat, esposo de Kinneret y padre de Carmel.
En un comunicado, la familia añadió: “Recordaremos y conmemoraremos a Carmel y Kinneret de formas que simbolicen la vida y no el infierno”.
Como parte de ese homenaje, la familia anunció una carrera para el 15 de mayo en memoria de ambas, cuyas vidas, señaló, estuvieron marcadas por la “acción y el amor por el país”.
La jornada incluirá tres carreras de relevos, que también podrán hacerse caminando, entre el kibutz Yagur, en el Carmelo, cerca de Haifa, y Tzemach, en el extremo sur del mar de Galilea.
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