Las primeras negociaciones en persona entre Israel y Líbano, previstas para el martes en Washington, llegan precedidas por protestas de partidarios de Hezbolá en las calles libanesas y por gestiones para impedir que esas movilizaciones escalen. Medios israelíes y libaneses informaron el domingo que hubo manifestaciones contra la apertura del diálogo, mientras una ofensiva diplomática de países árabes buscó contenerlas.
Según el diario libanés Nidaa al Watan, Egipto, Arabia Saudita y Qatar presionaron al presidente del Parlamento, Nabih Berri, líder del Movimiento Amal y aliado de Hezbolá, para que sofocara las protestas. El objetivo era evitar cualquier episodio que pudiera alentar disturbios civiles o desestabilizar al gobierno libanés, en un escenario en el que las manifestaciones callejeras habían sido definidas como una línea roja.
Ese mismo medio señaló además que la convocatoria no alcanzó la magnitud que sus organizadores esperaban para presionar al primer ministro Nawaf Salam y frenar el avance de las conversaciones que deben comenzar el martes. El sábado por la noche, Hezbolá y Amal difundieron un comunicado conjunto en el que pidieron a sus simpatizantes no continuar con las protestas.
En una de esas movilizaciones, un simpatizante de Hezbolá agitó una bandera con el retrato del muerto líder Hassan Nasrallah durante una protesta contra Salam frente al palacio de gobierno en Beirut el 10 de abril de 2026.
En paralelo, el gabinete libanés ordenó la semana pasada a las fuerzas de seguridad limitar las armas en Beirut exclusivamente a las instituciones del Estado, una decisión que no llegó a la desmilitarización total de la capital. Al término de la reunión, Salam declaró: “Se solicita al ejército y a las fuerzas de seguridad que comiencen inmediatamente a reforzar la imposición total de la autoridad estatal sobre la Gobernación de Beirut y a monopolizar las armas únicamente en manos de las autoridades legítimas”.
El presidente libanés Joseph Aoun sostuvo por su parte que “la única solución a la situación que enfrental Líbano es un alto el fuego con Israel que conduzca a negociaciones directas entre los dos países”. En un encuentro celebrado el jueves con representantes de la comunidad maronita, añadió que la propuesta libanesa de alto el fuego y negociaciones empezaba a recibir respuestas positivas en ámbitos internacionales y que Beirut mantenía contactos en esa dirección.
De acuerdo con un funcionario estadounidense familiarizado con los detalles, en las conversaciones del martes participarán la embajadora libanesa en Washington, Nada Hamadeh-Moawad; el embajador israelí en Washington, Yechiel Leiter; y el embajador estadounidense en Beirut, Michel Issa, al frente de las delegaciones del Líbano, Israel y Estados Unidos, respectivamente.
La apertura del canal directo también ha dejado a Jerusalén y Beirut en posiciones distintas sobre el marco del diálogo. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó la semana pasada que Israel iniciaría negociaciones con el Líbano “lo antes posible”, con la meta de desarmar a Hezbolá y alcanzar un acuerdo de paz completo entre ambos países. Líbano, en cambio, exige un alto el fuego previo, mientras Israel sostiene que las conversaciones deben celebrarse bajo fuego.
Hezbolá ha rechazado de forma tajante cualquier negociación directa entre Líbano e Israel. El sábado, el diputado Hassan Fadlallah dijo que la iniciativa es “una violación flagrante del pacto (nacional), la constitución y las leyes libanesas… y agrava las divisiones internas en un momento en que Líbano más necesita solidaridad y unidad interna para enfrentar la agresión de Israel”.
Hezbolá, al igual que su patrocinador iraní, busca abiertamente destruir a Israel.