Europa podría quedarse sin combustible de aviación en un plazo de tres semanas si continúan las restricciones al paso por el estrecho de Ormuz, según advirtió ACI Europe, la asociación aeroportuaria de la región, en una carta enviada a funcionarios de la Unión Europea.
La organización alertó de que una interrupción prolongada del suministro golpearía a aeropuertos y aerolíneas justo al inicio de la temporada alta de verano y tendría un efecto rápido sobre todo el sistema aéreo del bloque, con impacto también en la actividad económica.
“Si el paso por el estrecho de Ormuz no se reanuda de manera significativa y estable en las próximas 3 semanas, la escasez sistémica de combustible de aviación se convertirá en una realidad para la UE”, dijo el grupo a Bloomberg News.
La vulnerabilidad ya empieza a notarse. En los últimos días, siete aeropuertos de Italia han limitado el acceso al combustible de aviación ante el estrechamiento del suministro. En condiciones normales, alrededor del 30 % de las importaciones europeas de este combustible llegan desde la zona del Golfo.
La tensión también se ha trasladado al mercado energético. El combustible de aviación ha seguido la misma trayectoria que el crudo: tras la disrupción en Ormuz, el petróleo superó los 100 dólares por barril, lo que encareció aún más las operaciones de unas aerolíneas que ya afrontan desvíos de vuelos y cierres de espacio aéreo. Aunque el Brent retrocedió después, todavía rondaba los 96 dólares el viernes.
Las compañías aéreas ya han comenzado a trasladar ese encarecimiento a los pasajeros mediante recargos por combustible y otras tarifas adicionales.
ACI Europe señaló además que la posición de abastecimiento del continente ofrece poco margen de maniobra frente a un shock de este tipo. La región depende en gran medida de las importaciones y cuenta con una capacidad limitada de refinación destinada a producir combustible de aviación, una fragilidad que, según el grupo, la situación actual ha dejado expuesta.
Con las aerolíneas preparándose para elevar su actividad por la demanda estival, cuando el consumo de combustible suele tocar techo, ACI Europe reclamó a la Comisión Europea que supervise durante los próximos seis meses los niveles de suministro y de producción mientras evoluciona la crisis.