Mientras continúa el alto el fuego entre Irán, Estados Unidos e Israel, los Guardianes de la Revolución no han reanudado una fabricación seriada de misiles balísticos, aunque sí montan proyectiles con piezas producidas antes de la guerra, dijo este domingo una fuente de seguridad.
La misma fuente añadió que las FDI mantienen vigilancia constante sobre la evolución del frente iraní y contemplan distintos escenarios, entre ellos una ruptura de la tregua y el regreso de los combates.
Otro foco de tensión apareció en las conversaciones celebradas en Pakistán, que terminaron sin entendimiento. Un alto funcionario estadounidense aseguró este domingo que Irán se negó a aceptar la exigencia de suspender el enriquecimiento de uranio y desmontar las principales instalaciones destinadas a esa actividad. Según el funcionario, Teherán tampoco aceptó la demanda de cortar el financiamiento a Hamás, Hezbolá y los hutíes, ni la de abrir por completo el estrecho de Ormuz.
Tras la conclusión de esos contactos, que se desarrollaron hasta anteayer en Pakistán en reuniones directas entre las partes, Donald Trump anunció este domingo un bloqueo naval contra Irán. La medida prevé que la Armada estadounidense intercepte a los buques que intenten entrar o salir del país y que actúe además contra naves que hayan abonado tasas a Teherán. “Esto es extorsión global”, dijo Trump, y dejó claro que “a todo aquel que pague una tasa ilegal se le prohibirá el paso”.
De acuerdo con fuentes de seguridad, en la práctica ya opera sobre Irán una suerte de cerco marítimo, aunque todavía no total. Esas fuentes indicaron que, por un acuerdo verbal, se permitió la salida de barcos iraníes para evitar un choque mayor con India, Rusia y China. También señalaron que el derecho internacional solo habilita a Estados Unidos a inspeccionar embarcaciones, aunque quien arrojó desde el aire miles de municiones sobre Irán probablemente ya no presta demasiada atención al derecho internacional, sino que intenta paralizar al régimen de los ayatolás en plazos cortos.
Irán, añadieron las mismas fuentes, ha sostenido durante años, también en las últimas semanas, sus vías marítimas para exportar petróleo pese a las sanciones severas y a la vigilancia de los servicios de inteligencia occidentales. Esa red le permitió volcar miles de millones a una economía debilitada. Teherán ganó oxígeno y los países compradores accedieron a crudo a valores muy por debajo del mercado. Trump ya advirtió a otros países que se mantengan al margen de la zona de combate, con especial atención sobre China, que según publicaciones recientes busca aprovechar el alto el fuego para trasladar sistemas de defensa antiaérea a Irán.
Aunque la tregua sigue vigente, Estados Unidos continúa reforzando en Oriente Medio capacidades militares sobre las que no se ofrecen detalles y sigue armando, junto con Israel, un amplio banco de objetivos que incluye el frente marítimo.
Una fuente de seguridad dijo que la coordinación entre ambos países se mantiene al máximo nivel y que siguen las evaluaciones conjuntas y los contactos permanentes en Israel, en Estados Unidos y con los mandos desplegados en Oriente Medio. “Las FDI están preparadas para un colapso inmediato del proceso de negociación y para volver a combates intensos, tanto en defensa como en ataque. El nivel de alerta es alto”, dijo la fuente.