El año 2025 cerró con un fuerte aumento de los ataques violentos contra judíos y con la cifra más alta de judíos de la diáspora asesinados en incidentes antisemitas en más de tres décadas, según un informe publicado el lunes por la Universidad de Tel Aviv. El estudio contabilizó 20 muertos en cuatro ataques ocurridos en tres continentes y advirtió que el odio contra los judíos se ha convertido en una “realidad normalizada”.
El reporte anual sobre antisemitismo en el mundo fue elaborado por el Centro de Estudios del Judaísmo Europeo Contemporáneo de la TAU y el Instituto Irwin Cotler para la Democracia, los Derechos Humanos y la Justicia.
Aunque en muchos países bajó el total de incidentes antisemitas en 2025 frente a 2024, el documento sostiene que los hechos más graves aumentaron: hubo más agresiones físicas, palizas y ataques con piedras. Además, en todos los países occidentales los registros generales siguieron decenas de puntos porcentuales por encima de los niveles de 2022, el año previo a la masacre del 7 de octubre de 2023 que desencadenó la guerra en Gaza.
El profesor Uriya Shavit, editor jefe del estudio, afirmó que “El fuerte aumento en el número de casos de violencia grave no es sorprendente”. Añadió: “La regla que se aplica a todo tipo de delito se aplica también aquí: cuando las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley son indiferentes a los delitos menores, el resultado son delitos mayores”. El informe remarca que el último año en que más judíos fueron asesinados en la diáspora fue 1994, cuando un terrorista suicida hizo estallar una furgoneta cargada de explosivos contra la sede de la AMIA en Argentina, con 85 muertos y cientos de heridos.
Australia y Canadá marcaron sus peores registros anuales desde que existen mediciones. En Australia se documentaron 1.750 ataques en 2025, frente a 1.727 en 2024, 1.200 en 2023 y 472 en 2022. El episodio más grave fue la masacre de Janucá en Bondi Beach, donde murieron 15 judíos. El estudio también señala que, incluso después del alto el fuego acordado entre Israel y Hamás en octubre, la situación empeoró: entre octubre y diciembre de 2025 hubo 588 incidentes, frente a 492 en el mismo tramo de 2024.
En Canadá, el total pasó de 6.219 casos en 2024 a 6.800 en 2025, más del triple que en 2022. Entre los hechos más graves, el informe cita el apuñalamiento, el 27 de agosto, de una mujer judía de más de 70 años mientras hacía compras en un supermercado de Ottawa, y la paliza del 8 de agosto contra un padre jasídico de 32 años delante de sus hijos en un parque de Montreal. También reportó numerosos ataques contra sinagogas.
En Estados Unidos, la evolución fue desigual según la región. Nueva York, la ciudad con mayor población judía del mundo, pasó de 344 incidentes en 2024 a 324 en 2025. Los Ángeles, segunda ciudad del país en población judía, no pudo aportar datos sobre crímenes de odio antijudíos por segundo año consecutivo.
Entre los ataques más graves del año figuran el asesinato, el 21 de mayo de 2025, de dos miembros de la embajada israelí, Yaron Lischinsky y Sarah Milgrim, frente al Capital Jewish Museum de Washington, y la muerte de Karen Diamond el 1 de junio en Boulder, Colorado, después de que un hombre que gritaba “Free Palestine” lanzara artefactos incendiarios contra participantes en una marcha pro-Israel.
Gran Bretaña registró 3.700 incidentes en 2025, por encima de los 3.556 de 2024, aunque por debajo de los 4.298 de 2023; en 2022 habían sido 1.662. Hubo cuatro episodios de violencia extrema y el más grave fue el ataque terrorista de octubre de 2025 contra la sinagoga de Heaton Park, en Manchester, durante Yom Kipur, donde murieron dos personas. Como en Australia, el número de casos subió tras el alto el fuego: de 741 entre octubre y diciembre de 2024 a 1.078 en el mismo período de 2025.
En Francia, el total bajó de 1.570 incidentes en 2024 a 1.320 en 2025, pero las agresiones físicas subieron de 106 a 126. En Alemania se reportaron 5.729 incidentes, frente a 6.560 el año anterior. Bélgica pasó de 129 a 232, y las agresiones físicas aumentaron de 27 a 32.
Las comunidades judías más pequeñas mostraron trayectorias dispares. México pasó de 53 incidentes en 2024 a 70 en 2025. Sudáfrica bajó de 128 a 95. Italia subió de 877 a 963, incluidos 11 casos de agresión física frente a ocho. Chile descendió de 51 a 27. España pasó de 193 a 207. Nueva Zelanda registró 143 frente a 131, con cinco agresiones físicas frente a dos. Bulgaria pasó de 50 a 55.
El informe se apoya en datos de decenas de fuerzas policiales, comisiones especializadas, comunidades judías, informes de prensa y trabajo de campo e entrevistas realizadas por los investigadores. Junto a ese documento se publicó otro estudio que concluye que muchos de los ataques son obra de “lobos solitarios” que no actúan dentro de ninguna estructura organizada.
Ese análisis, basado en decenas de acusaciones y fallos judiciales, sostiene que los agresores proceden sobre todo de dos extremos políticos muy distintos: cristianos blancos devotos de la “supremacía blanca” y musulmanes anti-sionistas.
El director de esa investigación, el doctor Carl Yonker, dijo que “Los atacantes representan una amplia variedad de edades, áreas geográficas y orígenes étnicos”. También señaló: “Entre ellos hay una alta proporción de personas desempleadas y, en general, de personas a las que la vida no les ha sonreído”.
Yonker advirtió además que la presencia de antisemitismo abierto, incluida la admiración por Hitler y la negación del Holocausto, en corrientes principales del Partido Republicano constituye un motivo de preocupación existencial, y añadió que las redes sociales vuelven esta lucha especialmente difícil, y quizá imposible.
El documento también cuestiona con dureza la respuesta del gobierno israelí frente al antisemitismo global. Según sus autores, “el gobierno no llevó a cabo ni una sola acción significativa y efectiva y a menudo causó daño”. A eso sumaron otra crítica dirigida a la cúpula política israelí: “ampliaron constantemente el alcance del término ‘antisemitismo’, incluso mediante declaraciones cínicas y precipitadas, lo vaciaron de significado y dañaron la lucha contra el odio a los judíos”.