El presidente de Israel, Isaac Herzog, reveló la historia de Magda Baratz y el sargento primero Asaf Cafri durante la ceremonia oficial del Día del Recuerdo en Yad Vashem. La mujer, que sobrevivió a los campos de exterminio nazis, murió apenas dos semanas después de recibir la noticia de que su bisnieto mayor había sido asesinado en combate en la Franja de Gaza.
Asaf Cafri, reservista de 26 años perteneciente al Cuerpo Acorazado, murió el año pasado mientras defendía al Estado de Israel, precisamente en la fecha en que el país conmemoraba a las víctimas del Holocausto. Herzog relató que, a pesar de haber superado el horror de Auschwitz y Bergen-Belsen, Baratz no pudo resistir el impacto emocional de perder a su descendiente.
La tragedia personal de Magda comenzó a los quince años, cuando fue deportada desde un gueto de Transilvania. En Auschwitz fue separada de sus padres y su hermano menor, perdiéndolos para siempre. “Nos miramos y supimos: “Nunca volveremos a vernos””, relatan sus memorias citadas por el mandatario. Tras soportar el hambre, los trabajos forzados y una marcha de la muerte, fue liberada en 1945 pesando solo veinte kilogramos.
Aquel calvario no impidió que reconstruyera su vida. Tras pasar por un campo de detención en Chipre junto a su esposo Ze’ev, emigró a Israel, donde formó una familia numerosa que comenzó con el nacimiento de su hija Racheli durante la Guerra de Independencia. Para ella, ese legado representaba su triunfo definitivo: “Esta es mi victoria: sobrevivir, inmigrar a la Tierra de Israel y establecer una dinastía”.
La noticia dla muerte de su bisnieto la alcanzó de forma simbólica. Magda se encontraba en Bergen-Belsen como invitada de honor por el octogésimo aniversario de la liberación del campo cuando supo que Asaf había caído en combate. Herzog subrayó que, aunque siete décadas de vida separaban a ambos, los unía un mismo espíritu de entrega y resiliencia por el Estado.
Antes de morir, y tras compartir sus vivencias durante la shivá del soldado, la mujer dejó un último mensaje de confianza en el futuro del país. “Sigo creyendo que aquí todo irá bien. Puede que yo ya no esté, pero aquí todo irá bien. Lo creo con todo mi corazón”, expresó poco antes de muerer.