La policía israelí detuvo el lunes a unos 70 hombres palestinos que viajaban escondidos en el compartimento de residuos de un camión de basura con el que intentaban entrar a Israel desde Judea y Samaria. El ministerio de Defensa calificó el intento como una “infiltración” hacia el centro del país.
Las imágenes difundidas por la Policía de Israel muestran el momento en que se abrió la parte trasera del vehículo, revelando a los hombres apiñados en el interior. Agentes con las armas desenfundadas rodearon el camión mientras los ocupantes eran sacados uno a uno; varios levantaron las manos o se las colocaron detrás de la cabeza. En el vídeo se escucha una voz en árabe que repite “Eskot” —“Silencio”—. El operativo tuvo lugar en un puesto de control de Judea y Samaria.
El comandante de policía Ital Almog los describió como “inmigrantes ilegales”, término habitual para referirse a trabajadores palestinos que entran en Israel sin autorización. Según Almog, los hombres tenían destinos en distintas ciudades israelíes y fueron retenidos para interrogatorio. El conductor, ciudadano israelí, fue detenido por carecer del permiso de conducir correspondiente.
El incidente se produce en un contexto de creciente precariedad en Judea y Samaria desde que Israel revocó decenas de miles de permisos de trabajo palestinos tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Sin acceso al mercado laboral israelí, donde los salarios son significativamente más altos, muchos trabajadores han acumulado deudas, vendido pertenencias y recurrido al mercado negro de permisos o al cruce clandestino para hacer frente a gastos básicos, arriesgándose a ser detenidos o a ser confundidos con terroristas.
Antes de la guerra, decenas de miles de palestinos trabajaban en Israel, principalmente en construcción y servicios. Israel, que controla militarmente el territorio desde la Guerra de los Seis Días hace casi seis décadas, sostiene que no tiene obligación de permitirles el acceso y que esas decisiones responden a criterios de seguridad.