Washington amplió su ofensiva económica contra Irán con sanciones secundarias a cualquier país que adquiera petróleo iraní o aloje fondos de la República Islámica en sus bancos, en el marco del bloqueo marítimo que comenzó el lunes, cuando la guerra con Irán entró en su séptima semana.
“Hemos comunicado a los países que, si compran petróleo iraní o si tienen dinero iraní depositado en sus bancos, estamos dispuestos a aplicar sanciones secundarias”, declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ante la prensa en la Casa Blanca.
China, que hasta ahora absorbía más del 80% de las exportaciones petroleras iraníes, es el principal objetivo de la presión estadounidense. “Creemos que, con este bloqueo, habrá una pausa en las compras chinas”, afirmó Bessent. El Departamento del Tesoro ya escribió a dos bancos chinos para advertirles de que enfrentan sanciones secundarias si se detecta dinero iraní circulando por sus cuentas.
Reuters informó además de que el Tesoro envió cartas a China, Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos y Omán, identificando entidades bancarias que habrían facilitado actividades ilícitas iraníes.
En paralelo, Washington sancionó a más de dos docenas de personas, empresas y buques vinculados a la infraestructura de transporte de petróleo iraní, y confirmó que no renovará la exención de 30 días sobre el petróleo iraní en el mar, emitida el 20 de marzo y vencida el 19 de abril. Bessent había señalado el mes pasado que esa exención permitió que cerca de 140 millones de barriles llegaran a los mercados mundiales para aliviar la presión energética generada por la guerra. EE. UU. tampoco renovó una exención equivalente sobre el petróleo ruso en el mar, que expiró el sábado.