El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha mantenido conversaciones con grandes fabricantes de automóviles como Ford y general Motors para explorar su capacidad de aumentar la producción de armas, según informa The Wall Street Journal.
Los contactos, de carácter preliminar, comenzaron antes del inicio de la guerra con Irán a finales de febrero y responden a la preocupación del Pentágono por el agotamiento de las reservas de armamento a causa de los conflictos en Ucrania e Irán. Según el Journal, las autoridades preguntaron a las empresas si podrían reconvertir rápidamente sus líneas de producción hacia material de defensa.
La búsqueda de capacidad industrial fuera de los contratistas de defensa tradicionales marca un cambio de enfoque para Washington. El precedente más citado es el de la Segunda Guerra Mundial, cuando la industria automovilística estadounidense pasó a fabricar camiones, aviones y otro equipamiento militar como parte del esfuerzo bélico.