El Ejército estadounidense oficializó el MV-75 Cheyenne II como nuevo convertiplano de asalto, destinado a sustituir al UH-60 Black Hawk desde comienzos de 2030.
El programa Future Vertical Lift entra en su etapa operativa
Durante la conferencia de la Army Aviation Association of America, el Ejército de Estados Unidos presentó el 16 de abril de 2026 la denominación oficial MV-75 Cheyenne II para su Future Long Range Assault Aircraft. Con ese anuncio, el programa deja atrás la fase centrada en desarrollo y avanza hacia su incorporación operativa dentro del plan de modernización Future Vertical Lift, con entrada prevista al comienzo de la década de 2030.
Ese recorrido comenzó a principios de los años 2010, cuando el programa FVL surgió como respuesta a las limitaciones de las plataformas de ala rotatoria heredadas frente a defensas antiaéreas cada vez más avanzadas. En la fase Joint Multi-Role Technology Demonstrator compitieron dos propuestas: el V-280 Valor de Bell, de tipo tiltrotor, y el helicóptero compuesto SB-1 Defiant, desarrollado por Sikorsky y Boeing.
La base del futuro MV-75, el V-280 Valor, completó su primer vuelo en diciembre de 2017 y durante las pruebas acreditó crucero sostenido a alta velocidad, capacidad de largo alcance y estabilidad en vuelo. Ese conjunto de ensayos acumuló además un volumen relevante de horas, lo que ayudó a reducir el riesgo técnico antes de la decisión final sobre el aparato que asumiría el programa FLRAA.

La selección llegó en diciembre de 2022, cuando el Ejército estadounidense eligió la propuesta de Bell Textron por la madurez de su diseño, por un riesgo menor a lo largo del ciclo de vida y por su capacidad para cumplir exigencias elevadas de velocidad y alcance. La evolución hacia el MV-75 Cheyenne II suma sistemas ajustados a la misión, mejoras de supervivencia y una arquitectura digital plenamente integrada.
Claves del MV-75 Cheyenne II
- Recibió su denominación oficial el 16 de abril de 2026.
- Sustituirá al UH-60 Black Hawk como plataforma principal de asalto aéreo.
- Procede del V-280 Valor, que voló por primera vez en diciembre de 2017.
- Bell Textron ganó el programa FLRAA en diciembre de 2022.
- Su entrada en servicio se prevé para comienzos de la década de 2030.
Velocidad, alcance y despliegue definen el salto frente al Black Hawk
La aeronave adopta una configuración tiltrotor que combina despegue y aterrizaje verticales con vuelo de avance comparable al de un avión de ala fija. En este diseño, los motores permanecen fijos y solo rotan los propulsores, una solución con la que Bell busca reducir la complejidad mecánica, simplificar el mantenimiento y elevar la disponibilidad en operaciones expedicionarias de largo alcance.
Frente al UH-60 Black Hawk, el salto constituye uno de los argumentos centrales del programa. Mientras el Black Hawk suele mantener velocidades de crucero cercanas a 150 nudos y un radio de combate de entre 300 y 400 millas náuticas, el MV-75 está previsto para superar los 280 nudos y duplicar con holgura ese alcance. Su alcance de traslado proyectado supera además las 2.400 millas náuticas.

Con esa ampliación del radio de acción, las unidades podrán operar desde bases seguras situadas lejos de la línea del frente, con menor exposición a fuegos de largo alcance y a sistemas antiacceso y negación de área. También podrán mover tropas con rapidez a través de campos de batalla dispersos, una capacidad alineada con la transición hacia operaciones distribuidas, en las que la velocidad y la imprevisibilidad resultan decisivas.
El MV-75 está concebido además para trasladar una escuadra completa de infantería a larga distancia y conservar mejor rendimiento en condiciones de gran altitud y altas temperaturas. Esa combinación cobra especial relevancia ante posibles despliegues en el Indopacífico, donde las distancias operativas son mayores, y en áreas montañosas donde las plataformas heredadas afrontan restricciones de desempeño con mayor frecuencia.
Supervivencia, conectividad y arquitectura abierta amplían su misión
Entre los rasgos definitorios del Cheyenne II figura la supervivencia en combate. El aparato contará con firma acústica e infrarroja reducida, ayudas defensivas avanzadas y sistemas integrados de guerra electrónica. A ello se añaden una mayor velocidad, que reduce el tiempo de exposición dentro de las envolventes de amenaza, y sistemas de protección a bordo destinados a reforzar la resistencia frente a misiles y amenazas guiadas por radar.
Sobre una Arquitectura Modular de Sistemas Abiertos, el MV-75 ha sido concebido para incorporar con rapidez nuevas tecnologías, entre ellas sensores, enlaces de comunicaciones y capacidades de guerra electrónica. Su aviónica permitirá intercambiar datos en tiempo real con fuerzas terrestres, medios conjuntos y sistemas no tripulados, lo que lo sitúa como un nodo dentro de la red Joint All-Domain Command and Control.

Gracias a esa conectividad, su función irá más allá del transporte de tropas. El Cheyenne II podrá participar en reconocimiento, adquisición de blancos y misiones de mando y control, además de facilitar operaciones coordinadas con mayor capacidad de respuesta. En escenarios futuros, también podría asumir tareas de cooperación entre plataformas tripuladas y no tripuladas, incluso como puesto de mando para enjambres de sistemas aéreos no tripulados en entornos disputados.
La designación del MV-75 tiene asimismo efectos industriales y estratégicos. La elección de Bell refuerza al tiltrotor como solución preferida del Ejército estadounidense para la elevación vertical de largo alcance, redefine parte de la base industrial de aeronaves de ala rotatoria y abre el camino a futuras adquisiciones y oportunidades de exportación. Con su arquitectura abierta y su capacidad de modernización, el Cheyenne II busca seguir vigente hasta mediados de siglo.
El relevo del Black Hawk redefine la maniobra aérea de EE. UU.

Las mejoras posibles incluyen mayores niveles de autonomía, avances en propulsión y nuevas funciones de misión, dentro de un programa llamado a sostener inversiones prolongadas en producción, mantenimiento e innovación tecnológica. Esa perspectiva acompaña una transición doctrinal además de material, porque el nuevo aparato reemplaza una plataforma veterana e introduce una forma distinta de proyectar fuerzas en conflictos de alta intensidad.
Frente a un Black Hawk concebido para movilidad táctica en alcances limitados, el MV-75 incorpora una maniobra de nivel operativo basada en velocidad, alcance y conectividad. Con esa combinación, Washington busca mover fuerzas más lejos, con mayor rapidez y con menos riesgo en espacios aéreos disputados. El relevo, por tanto, no se limita al cambio de aeronave, sino que afecta al modo en que el Ejército prevé actuar en Europa y el Indopacífico.