Estados Unidos ha comunicado a varios socios europeos que algunas entregas de armas previamente contratadas sufrirán retrasos debido al consumo de existencias que está generando la guerra con Irán, según cinco fuentes familiarizadas con el asunto. Entre los países afectados figuran naciones de la región del Báltico y de Escandinavia.
Los ministerios de Defensa de Estonia y Lituania confirmaron a Reuters que Washington les había notificado posibles demoras en la entrega de equipamiento militar a causa de la guerra. Las armas en cuestión fueron adquiridas a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS, por sus siglas en inglés), pero aún no habían sido transferidas cuando llegaron los avisos, enviados de forma bilateral en los últimos días.
El Pentágono no negó los retrasos, aunque evitó entrar en detalles. “El ejército de Estados Unidos es el más poderoso del mundo, y nos aseguraremos de que las fuerzas estadounidenses y las de nuestros aliados y socios tengan lo que necesitan para combatir y ganar. Por razones de seguridad operativa, no comentaremos ningún requisito específico de aliados o socios ni los esfuerzos en curso para apoyarlos”, indicó un portavoz.
La guerra con Irán, que comenzó el 28 de febrero con ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel, ha tensado los suministros de algunos sistemas de armas y municiones críticos. Funcionarios estadounidenses atribuyeron la situación a las necesidades de la guerra en Oriente Medio y culparon a los países europeos por no haber contribuido a abrir el estrecho de Ormuz.
Los retrasos generan malestar en las capitales europeas, donde algunos funcionarios miran cada vez con más interés hacia sistemas de armas fabricados en el continente. La situación resulta paradójica: la administración Trump ha presionado precisamente a sus socios de la OTAN para que adquieran más material estadounidense a través del programa FMS como parte de un esfuerzo por trasladar la responsabilidad de la defensa convencional europea fuera de Estados Unidos.