En los próximos meses, la tecnología de supercarga de BYD llegará a Israel como parte de un despliegue global bajo la marca “Flash”, con estaciones capaces de añadir cientos de kilómetros de autonomía a un vehículo eléctrico en dos minutos, un tiempo comparable al de llenar el depósito de un coche de gasolina. La iniciativa elevará el umbral competitivo en el segmento eléctrico israelí, donde otros fabricantes chinos y Tesla también avanzan en la misma dirección.
La tecnología Flash tiene dos componentes. El primero son cargadores públicos con una tasa de 1,5 megavatios, casi diez veces la media de las actuales estaciones de carga rápida en Israel y tres veces superior a la tasa máxima de los nuevos supercargadores de Tesla instalados en el país.
El segundo es una nueva generación de baterías, integradas en modelos eléctricos e híbridos enchufables, diseñadas para soportar esa tasa de carga sin sobrecalentamiento ni efectos secundarios a lo largo de una larga vida útil. Según los datos de BYD, esas baterías pueden cargarse del 10% al 97% en menos de diez minutos.
Las estaciones Flash no requieren una infraestructura eléctrica especial, ya que incorporan sistemas de almacenamiento que se cargan de forma gradual desde cualquier red existente. Además, son compatibles con vehículos eléctricos convencionales y pueden atender varios coches al mismo tiempo.
BYD prevé instalar unas 3.000 de estas estaciones en Europa en el último trimestre de 2026. Fuentes en China indicaron la semana pasada que Israel formará parte de la primera ola del lanzamiento europeo.
Los modelos que llegarán al mercado israelí con soporte para la tecnología Flash incluyen un crossover algo mayor que el Seal U, y vehículos de la marca premium del grupo, Denza, cuyo lanzamiento en Israel está previsto para comienzos de 2027. La compañía sostiene que las baterías de nueva generación no encarecerán de forma significativa los vehículos en los que se instalen.
El fabricante chino Geely prepara una iniciativa similar. Su tecnología de carga rápida se presentó en China la semana pasada y servirá inicialmente a sus marcas premium Lynk & Co. y Zeekr, con cargadores de hasta 1,1 megavatios y baterías de nueva generación en modelos clave.
Por su parte, Tesla opera desde hace varios meses en Israel un programa piloto de sus supercargadores V4, con una tasa teórica de hasta 1,2 megavatios, aunque en la fase inicial la carga se distribuye entre varios vehículos a un máximo de 250 kilovatios cada uno. La cadena de estaciones de servicio Paz también ha comenzado a instalar puntos de carga con una tasa teórica de hasta 400 kilovatios.