Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están demoliendo sistemáticamente viviendas, escuelas y edificios públicos en aldeas del sur del Líbano pese al alto el fuego vigente con Hezbolá, según reveló el diario israelí Haaretz a partir de testimonios de varios comandantes militares.
Los oficiales consultados por el periódico confirmaron que la destrucción responde a una política deliberada para “despejar la zona” de amortiguamiento que el ejército israelí mantiene dentro del territorio libanés. Según sus declaraciones, las demoliciones no distinguen entre infraestructura vinculada al grupo terrorista y edificios que no tienen relación con él: pueblos enteros están siendo reducidos a escombros.
Los trabajos son ejecutados por contratistas privados remunerados, algunos de los cuales reciben compensación en función del número de edificios que destruyen, precisaron los comandantes a Haaretz.
Israel ha sostenido que Hezbolá utilizó infraestructura civil para almacenar armas y excavar túneles, y oficiales de las FDI habían afirmado previamente que el ejército solo demuele instalaciones de la organización terrorista. Sin embargo, el propio diario israelí señala que los hechos contradicen esa versión.
Un comandante indicó a Haaretz que el objetivo de la política es impedir el regreso de civiles libaneses a las localidades fronterizas con Israel. El ministro de Defensa, Israel Katz, lo expresó en términos explícitos el mes pasado: “Todas las casas en las aldeas cercanas a la frontera libanesa serán demolidas según el modelo de Rafah y Beit Janún en Gaza”, con el fin de “eliminar, de una vez por todas, las amenazas cerca de la frontera”.
Las FDI no respondieron a la solicitud de comentarios formulada por Haaretz.