El presidente Isaac Herzog rindió homenaje a los soldados caídos en la ceremonia estatal celebrada en el Muro Occidental de Jerusalén y llamó a la actual generación militar a proyectar un horizonte posterior a la guerra.
“Todavía estamos en medio de la campaña. En los últimos días, para nuestro profundo dolor, más hijos preciosos y amados se han sumado a la lista de los caídos”, declaró Herzog, en referencia a los militares muertos durante la reanudación de los combates contra Hezbolá en el Líbano, desatada por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El mandatario calificó el momento como una prueba colectiva. “La guerra es un momento fatídico, una prueba nacional, y como nación la estamos afrontando con una fuerza extraordinaria, y seguiremos afrontándola con determinación y firmeza, a través de todo el dolor insoportable”, afirmó.
Durante el acto, Herzog evocó relatos y escritos de soldados y soldadas muertos en los combates contra Hamás en Gaza y contra Hezbolá en el Líbano durante los últimos dos años, así como en conflictos anteriores.
El presidente planteó la necesidad de equilibrar el poder militar con un propósito moral. “No vivimos por nuestra espada, sino junto a ella. La empuñaremos en tiempos de necesidad, como ahora, con una mano, y la espada será afilada y resuelta. Pero el espíritu siempre será, y debe ser, poderoso y estar arraigado en nuestra otra mano… el espíritu que anhela paz, libertad y dignidad”, expresó.
Herzog cerró su intervención con un mensaje dirigido a los combatientes actuales: “Ahora le toca a esta generación de la guerra atreverse y soñar con el día después, escribir la canción que viene después de la guerra. Merece una canción de esperanza”.