Tim Cook dejará el cargo de CEO de Apple el 1 de septiembre y transferirá las funciones a John Ternus, actual jefe de ingeniería de hardware de la compañía.
Cook, de 65 años, permanecerá vinculado a la empresa de Cupertino, California, como presidente ejecutivo, en una transición similar a las realizadas por Jeff Bezos en Amazon y Reed Hastings en Netflix al concluir sus mandatos. Bajo su gestión, iniciada tras la muerte de Steve Jobs, el valor de mercado de Apple se disparó en más de$3,6 billones en una era de prosperidad impulsada por el iPhone.
“Ha sido el mayor privilegio de mi vida ser el CEO de Apple y haber recibido la confianza para liderar una empresa tan extraordinaria”, dice Cook en un comunicado. “Amo a Apple con todo mi ser, y estoy profundamente agradecido de haber tenido la oportunidad de trabajar con un equipo tan ingenioso, innovador, creativo y profundamente humano”.
Ternus, de 50 años, lleva un cuarto de siglo en Apple. Durante los últimos cinco años supervisó la ingeniería del iPhone, el iPad y la Mac, posición que lo situó como candidato de primer nivel para la sucesión.
“Estoy profundamente agradecido por esta oportunidad de seguir impulsando la misión de Apple”, dice Ternus en un comunicado.
El relevo ocurre en un momento crítico para la compañía. La inteligencia artificial ha provocado la mayor sacudida en la industria tecnológica desde que Jobs presentó el primer iPhone en 2007, y Apple tuvo un comienzo difícil tras tropezar en sus esfuerzos por incorporar funciones de IA que había prometido hace casi dos años. A comienzos de este año, la empresa recurrió a Google para transformar a Siri en una herramienta más conversacional y versátil.
Cook nunca logró sacudirse la percepción de que carecía de la visión de Jobs, pero aprovechó la popularidad del iPhone y otros avances orquestados por su predecesor para llevar a Apple a alturas que parecían inimaginables cuando la compañía estuvo al borde de la quiebra a mediados de la década de 1990.