El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afirmó este martes que la masacre del 7 de octubre fue, además de un “momento muy triste”, una “gran oportunidad” para cambiar la política de seguridad de Israel, durante su discurso en la ceremonia del Día de los Caídos de la policía en el Monte Herzl, en Jerusalén.
Ante altos mandos policiales y familiares de agentes muertos, Ben Gvir sostuvo que el ataque de Hamás abrió la posibilidad de modificar la “concepción” de seguridad y de “restablecer la disuasión y la posición de las FDI, la policía y el Servicio Penitenciario, así como de Israel como superpotencia”.
“El 7 de octubre fue un momento de prueba, un momento muy triste, [pero] también un momento de gran oportunidad para cambiar la “concepción””, declaró el ministro. “Algunas de estas oportunidades las hemos acogido con los brazos abiertos”, añadió.
En la misma intervención, aseguró sentirse orgulloso de contar con “un ejército, el Mossad y el Shin Bet que han eliminado a Sinwar, Nasrallah, Jamenei y otras decenas de miles de asesinos sanguinarios”.
Ben Gvir dijo además que busca ser “digno” de las fuerzas de seguridad mediante la legislación impulsada dentro de la coalición de gobierno. “Esta dignidad se hace realidad cada vez que salimos al terreno, en cada ley que se aprueba, cada vez que respaldamos a nuestros agentes, a nuestros guerreros”, afirmó.
El ministro también dedicó parte de su discurso al Servicio Penitenciario de Israel y defendió los cambios aplicados en las cárceles. Según dijo, el organismo “ha cambiado por completo su anterior visión del mundo”.
“Hoy se han suspendido los campamentos de verano, hay orden en las prisiones, hay gobernanza, hay determinación, hay soberanía”, señaló, en alusión al endurecimiento de las condiciones de reclusión de terroristas palestinos encarcelados en Israel.
Ben Gvir abandonó el acto antes de su conclusión junto a su asistente Hanamel Dorfman y el resto de su comitiva, antes de que los altos responsables de las fuerzas de seguridad subieran a depositar coronas en memoria de los caídos.