El jefe del Mosad, David Barnea, afirmó el martes que un agente ahogado en Italia en mayo de 2023 encabezó operaciones decisivas en los recientes éxitos israelíes contra Irán.
El funcionario, identificado solo por la letra hebrea “Mem”, figuró entre las cuatro personas que murieron al volcar un barco en el lago Maggiore. La prensa italiana lo nombró entonces como Erez Shimoni, de 50 años, presunto alias. Su identidad real nunca se divulgó por canales oficiales, aunque aparece en sitios israelíes de conmemoración.
Barnea se refirió al agente durante la ceremonia del Día del Recuerdo en la sede del Mosad. “En este día pienso en los miembros caídos del Mosad y en su decisión de contribuir a lo largo de los años a la seguridad de Israel”, expresó.
El jefe de inteligencia enlazó la labor de “Mem” con la reciente guerra contra Irán, bautizada Operación León Rugiente. “Durante la Operación León Rugiente, mis pensamientos y mi corazón estuvieron llenos de orgullo por la persona y la labor de ‘Mem’, que cayó fuera de Israel mientras cumplía con su deber”, dijo. La operación a cargo del agente, según Barnea, “combinó creatividad, astucia y tecnología avanzada, e influyó de manera significativa en el éxito de la campaña contra Irán”.
La reunión en la que murió el espía era un encuentro de trabajo de agentes de inteligencia, según la prensa italiana. De los 23 pasajeros a bordo, 19 eran agentes israelíes e italianos en activo o retirados. El servicio de seguridad italiano informó que dos de los muertos —un hombre de 62 años y una mujer de 53— pertenecían a su plantilla.
Los restos del agente fueron repatriados a Israel y sepultados en el cementerio militar de Ashkelon. Al funeral acudieron altos mandos del Mosad, Barnea incluido. Allí el jefe de inteligencia dedicó al caído estas palabras: “Era un hombre de valores, un verdadero amigo, una persona dedicada y leal. Trabajaste en secreto durante toda tu vida adulta; incluso después de tu muerte, no podremos contar públicamente muchas de tus acciones significativas y beneficiosas para el pueblo de Israel. Para todos nosotros”. También destacó su especialización en “campos pioneros y métodos de operación”.
Claudio Carminati, capitán del barco turístico Gooduria, recibió una condena de cuatro años de prisión mediante un acuerdo de culpabilidad por las muertes. La embarcación transportaba 23 pasajeros pese al límite legal de 15 y naufragó a unos 100 metros de la orilla. Entre los muertos se contó la esposa del capitán.
Los sobrevivientes alcanzaron la costa por sus propios medios o con ayuda de otras embarcaciones. Otros diez israelíes a bordo regresaron con rapidez al país en una avioneta privada vinculada a las autoridades israelíes.