El Ministerio de Agricultura de Israel estudia cómo frenar las ganancias de los minoristas, que cobran a los consumidores entre un 130% y un 150% por encima del precio que pagan por las uvas importadas.
Una revisión anual del ministerio determinó que los precios minoristas de 2024 para las uvas importadas eran aproximadamente un 153% más altos que el precio de importación.
Una auditoría realizada entre diciembre de 2025 y enero de 2026 precisó que el kilogramo de uvas importadas, incluidos aranceles aduaneros, costaba aproximadamente NIS 14 (4,7 dólares), mientras que el precio promedio al consumidor superaba el doble: unos NIS 32 (10,7 dólares). El director general del ministerio, Oren Lavi, calificó la brecha como un “grave fallo del mercado”.
Un portavoz del ministerio indicó que los funcionarios evalúan distintas vías para reducir esas diferencias, entre ellas exigir a las cadenas minoristas que revelen sus ganancias y retomar un sistema de control de precios. Ambas medidas requerirían la aprobación del Ministerio de Finanzas.
Lavi ordenó además una revisión de los montos y el calendario de los aranceles a la importación de uvas, actualmente fijados en NIS 0,95 (32 centavos) por kilogramo durante los meses de invierno, cuando no hay producción local, y en NIS 1,68 (56 centavos) en abril y mayo.
El aumento estacional busca proteger al productor local frente a las importaciones, pero agricultores que cultivan variedades tempranas cosechables antes de abril en zonas cálidas como el desierto de Aravá, en el sur de Israel, han denunciado que las importaciones perjudican sus ventas antes de que los aranceles más altos entren en vigor.
Desde comienzos de 2026, Israel importó unas 15.600 toneladas de uvas desde Sudáfrica y aproximadamente 1.290 toneladas desde Perú. Países como estos producen en otoño e invierno y dejan de hacerlo cuando Israel entra en primavera. En años anteriores, las uvas locales comenzaban a llegar a los supermercados en abril, lo que justificaba el aumento arancelario de ese mes. El ministerio revisará ahora si los aranceles más altos deben aplicarse antes en el año y si sus montos deben modificarse para ajustarse al nuevo calendario de cosecha.
En un comunicado, Lavi afirmó: “No permitiré una situación en la que el agricultor israelí se vea perjudicado por una inundación del mercado durante períodos críticos de superposición entre las importaciones y el inicio de la temporada local, mientras que el consumidor no logra beneficiarse de precios más bajos.
El ministerio está trabajando para actualizar el Decreto del Arancel Aduanero a fin de ajustarlo al cambio en las fechas de cosecha y a las necesidades del mercado local, sobre la base de la convicción de que proteger a los productores israelíes y reducir las brechas de intermediación son pilares fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia nacional del Estado de Israel”.