El segundo B-21 Raider despegó desde la planta de Northrop Grumman en Palmdale, California, y aterrizó en la base aérea de Edwards tras completar su vuelo inicial, con lo que el programa del bombardero furtivo estadounidense de sexta generación pasó a operar con dos aeronaves simultáneas en campaña de pruebas.
La Oficina del secretario de la Fuerza Aérea confirmó ese mismo día que el nuevo ejemplar permitirá acelerar la evaluación de sistemas de misión y la integración de armas, superando la fase de verificación de rendimiento básico de vuelo. Casi dos años después del primer despegue del ejemplar inicial, ocurrido el 10 de noviembre de 2023, la incorporación del segundo aparato marca el tránsito formal del programa hacia la validación operativa de un bombardero concebido para reemplazar al B-1B Lancer y al B-2 Spirit.
El general David Allvin, jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, calificó la llegada del segundo ejemplar como una aceleración hacia el despliegue, mientras el secretario Troy Meink describió un avance sustantivo en la campaña de pruebas. La estructura de producción explica por qué estos aparatos, técnicamente categorizados como de prueba, funcionan ya como plataformas casi operativas.
Northrop Grumman abandonó el modelo tradicional de prototipos y fabricó los B-21 de ensayo conforme a estándares de producción desde el inicio, apoyándose en realidad aumentada, sistemas robóticos y un gemelo digital del avión. Los seis ejemplares preproducción en distintas fases de construcción en Plant 42 admiten modificaciones mínimas para transicionar al servicio de combate.

El Congreso aprobó en julio de 2025 una partida de $4.500 millones para expandir la capacidad de producción, dentro del presupuesto del año fiscal 2026 de 10.300 millones asignados al programa. El programa se encuentra en producción inicial de baja cadencia distribuida en cinco lotes que totalizan 21 aparatos, con el contrato del tercer lote adjudicado en el último trimestre de 2025 y adjudicación anticipada para el quinto, según declaraciones de Kathy Warden, directora ejecutiva de Northrop Grumman.
El año fiscal 2026 contempla además el inicio de obras de infraestructura militar en las tres bases operativas designadas, con Ellsworth Air Force Base, en Dakota del Sur, prevista como la primera receptora de aparatos operativos. El programa mantiene un objetivo mínimo de 100 aeronaves y la entrada en servicio está pautada para 2027, aunque personal del mando reconoce que los dos ejemplares en vuelo podrían presionarse al servicio en caso de necesidad urgente dado su grado de proximidad a la configuración final.
En paralelo, el programa chino Xian H-20, anunciado públicamente en 2016 como bombardero estratégico furtivo de ala volante con un alcance proyectado de diez mil kilómetros y carga útil cercana a diez toneladas, no ha presentado un prototipo en vuelo. Medios estatales chinos habían anticipado en 2018 grandes progresos, y en 2024 insinuaron un debut casi inmediato. Ninguna de esas ventanas se cumplió.
El informe anual del Departamento de Defensa estadounidense correspondiente a 2025 omitió mención del aparato, un silencio institucional que contrasta con los despliegues detallados sobre el caza tailless de sexta generación Chengdu J-36, del cual cuatro prototipos alzaron el vuelo en poco más de un año, y sobre el Shenyang J-35.

La línea oficial estadounidense se actualizó en 2025 al situar la entrada en servicio del H-20 en algún momento de la década de 2030. El general Stephen Davis, jefe del Mando de Ataque Global de la Fuerza Aérea, declaró que China persigue la capacidad de ataque de largo alcance de manera agresiva, pero no ha llegado allí y caracterizó a la aviación de bombardeo china como una fuerza aún regional.
Un funcionario de inteligencia del Departamento de Defensa, citado en los análisis abiertos de enero de 2026, calificó las capacidades furtivas proyectadas del H-20 como lejanas respecto a los estándares estadounidenses por obstáculos de ingeniería.
Entre las dificultades identificadas por analistas técnicos figuran la gestión térmica de los motores, la integración de sensores de baja observabilidad y la maduración de recubrimientos absorbentes de radar adecuados a una plataforma de alcance intercontinental. La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación continúa operando el Xian H-6, derivado con licencia del soviético Tupolev Tu-16, diseño de los años cincuenta.

La asimetría temporal acumulada resulta tangible. Cuando el ejemplar inicial del B-21 despegó en noviembre de 2023, Estados Unidos disponía de cuatro décadas continuas de desarrollo furtivo, desde el F-117 Nighthawk pasando por el B-2 Spirit hasta la nueva plataforma, reforzadas por operaciones de combate en Kosovo, Irak, Afganistán e Irán.
Siete B-2 ejecutaron la incursión contra instalaciones iraníes durante 2025, experiencia que la industria china no puede replicar dado que el país no ha librado un conflicto desde 1979. Mientras la Oficina de Capacidades Rápidas de la Fuerza Aérea prepara la entrega de dos aparatos adicionales del B-21 a lo largo de 2026 y Northrop Grumman activa la expansión industrial respaldada por los 4.500 millones aprobados, el H-20 permanece sin prototipo confirmado en vuelo a abril de 2026.
El 18 de febrero de 2026, Warden anunció el acercamiento a un acuerdo con la Fuerza Aérea para acelerar la producción del Raider, confirmando que el desempeño en modelado había superado lo esperado. El estado actual del tablero muestra dos bombarderos de sexta generación estadounidenses en pruebas activas en Edwards, una cadena industrial en ampliación y una contraparte china sin fecha pública de despegue.