Enfrentamientos entre familias en duelo estallaron este miércoles frente al Tribunal Supremo de Jerusalén antes de la audiencia sobre la creación de una comisión estatal de investigación sobre la masacre del 7 de octubre.
Una sala ampliada del tribunal deberá decidir si convierte en definitiva la orden temporal que emitió para establecer dicha comisión. La audiencia se celebra sin asistencia del público.
Antes del inicio de la sesión, varias familias ofrecieron declaraciones a la prensa. “No guardaremos silencio, no nos rendiremos hasta que salga la verdad. Nadie debería temer a la verdad, ni siquiera el primer ministro”, dijo Chen.
“El primer ministro elige repetidamente el camino de la división. Así es como se ve esta mañana aquí: está llevando al país a una guerra civil, solo para escapar de la responsabilidad”, añadió otra de las presentes. Los padres del sargento Itay Chen, rehén muerto, reclamaron una decisión vinculante: “No se nos puede pedir que enterremos a nuestros hijos junto con la verdad. Si el gobierno no está dispuesto a establecer una comisión, entonces el tribunal debe hacer oír su voz”. En sentido contrario, Yosef, padre de Amit Cohen —asesinado en el festival Supernova—, rechazó la vía judicial: “La sangre de mis hijos está en las manos de los jueces del Tribunal Supremo, los que nos vendieron”.
El gobierno, representado por un abogado privado con independencia de la fiscal general, sostiene que la autoridad para crear una comisión estatal recae exclusivamente en el ejecutivo y que la intervención judicial violaría la separación de poderes. “No hay precedente para un acto tan extremo”, argumentaron sus representantes.
La fiscal general, Gali Baharav-Miara, adoptó una posición opuesta. En su respuesta al tribunal señaló que la negativa del gobierno perjudica gravemente la capacidad de descubrir la verdad y retrasa un examen independiente. “Es difícil imaginar circunstancias más extraordinarias que los hechos ocurridos, que justifiquen e incluso exijan la creación de una comisión de este tipo”, escribió.
La Knéset aprobó en noviembre pasado, en lectura preliminar, un proyecto de ley para crear una comisión política de investigación cuya composición sería seleccionada por el presidente del parlamento en consulta con la coalición y la oposición, y votada por una supermayoría de 80 diputados.