El 11 de enero de 2011, un prototipo del Chengdu J-20 realizó su primer vuelo en la planta de Chengdu Aircraft Industry Corporation, en la provincia china de Sichuan, y abrió para la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación la ruta hacia su primer caza furtivo de quinta generación.
Quince años después, la aeronave ha alcanzado una escala industrial y una configuración aerodinámica que disputan de forma directa el dominio maniobrero que Estados Unidos y sus aliados habían establecido con el F-22 Raptor y el F-35 Lightning II.
En abril de 2026, las estimaciones de código abierto sitúan la flota operativa por encima de 330 unidades, repartidas entre al menos trece brigadas aéreas de los cinco mandos de teatro, con líneas de ensamblaje en pulso en Chengdu y una producción anual cercana a 120 aparatos.
El caza combina una configuración de ala delta con canards acoplados, aletas ventrales y empenajes totalmente móviles, de modo que el conjunto de superficies de control aumenta los grados de libertad del avión y permite regímenes de viraje sostenidos a ángulos de ataque elevados.
Además, el fuselaje supera en longitud al del F-22, con una bodega interna de armamento más amplia y mayor volumen de combustible, mientras que las tomas de aire sin derivador anticipan la solución aerodinámica aplicada al F-35.

A ello se suma un sistema de mando de vuelo electrónico y una ley de control que compensa la inestabilidad intrínseca del fuselaje; esa configuración ya se había validado en banco en cazas chinos de cuarta generación, como el J-10, antes de incorporarse al caza furtivo.
Las primeras células volaron con el AL-31FN ruso, un turbofán con limitaciones de empuje y de firma infrarroja, pero la integración del Shenyang WS-10C de origen chino, equipado con toberas dentadas de geometría sigilosa, eliminó esa dependencia a partir de la variante J-20B, cuyo inicio de producción en serie se situó en julio de 2020.
Después, el Shenyang WS-15 Emei pasó a la siguiente fase de esta evolución, con un empuje cercano a las 18 toneladas por motor, capacidad de supercrucero sin postcombustión y una reserva de potencia que permite maniobras sostenidas antes fuera del alcance del caza.
En marzo de 2023, la dirección de Aero Engine Corporation of China anunció la producción en serie del WS-15; el 29 de junio de 2023 voló por primera vez un J-20B con dos WS-15 instalados, y la variante refinada J-20A, asociada al número de serie 2052 en imágenes difundidas en 2024, incorpora este motor como estándar.
El resultado operativo de la combinación célula–motor se mide en parámetros concretos. Analistas de defensa citados por valoraciones técnicas abiertas estiman que el paso del WS-10C al WS-15 mejora entre un 20 y un 30 por ciento las prestaciones cinemáticas, con ganancias en régimen de ascenso, aceleración y viraje sostenido.

La tobera básica del WS-15 todavía no incorpora paletas de control vectorial, un componente anunciado para fases posteriores; el WS-10 en versiones de ensayo ya ha sido probado con control vectorial tridimensional sobre plataformas J-10B durante la exhibición de Zhuhai.
El J-20B, según el informe del Pentágono sobre la potencia militar china de 2023, está concebido para recibir ese paquete completo de empuje vectorial y carga interna ampliada de misiles, una combinación que sitúa la maniobrabilidad en el centro del desarrollo incremental y no en una fase posterior.
En el desfile de la victoria del 3 de septiembre de 2025, Pekín presentó formaciones del J-20, del J-20A y de la variante biplaza J-20S, asignada a la 172.ª Brigada Aérea, que fue la primera aeronave furtiva del mundo con tándem de dos tripulantes.
Esa configuración asigna a un segundo operador la gestión de la guerra electrónica y la coordinación de aviones no tripulados de acompañamiento, como el GJ-11 Sharp Sword, cuya formación conjunta con un J-20 y un J-16D difundieron medios estatales chinos en noviembre de 2025.
A su vez, el paquete de armamento incluye el misil aire-aire de largo alcance PL-15 en configuración de bodega interna y el PL-10 para combate cercano, una combinación que exige a las fuerzas adversarias revisar tanto la maniobra de evasión como las envolventes de compromiso más allá del enfrentamiento visual.

La 9.ª Brigada Aérea de Wuhu fue la primera unidad equipada por completo con J-20 en 2019, y después la 1.ª Brigada Aérea en Changsha-Ningxiang recibió el mismo modelo; a partir de esa expansión, la presencia del aparato se extendió al Mando de Teatro Oriental, donde los J-20 realizan patrullas sobre el estrecho de Taiwán y el mar de la China Oriental.
Entre junio de 2024 y septiembre de 2025 se entregaron más de 50 unidades adicionales, de modo que la flota superó los 300 aparatos antes de octubre de 2025. Además, en la exhibición aeronáutica de Zhuhai de noviembre de 2024, cuatro J-20 ejecutaron un vuelo en formación de diez minutos con pases de cuatro, quiebres en pareja y maniobras con postcombustión, lo que permitió observar la envolvente completa de las superficies de control y de los canards.
La Fuerza Aérea estadounidense mantiene 187 F-22 y una flota global de F-35 superior a 1.310 aparatos, aunque ninguno de esos dos modelos se concentra por completo en un solo teatro de operaciones.
Al mismo tiempo, el J-20, con el WS-15 en producción en serie y con una doctrina que combina la variante biplaza con drones de escolta, incorpora la maniobrabilidad a un sistema de combate en el que ese factor ya no ocupa una posición secundaria, sino que forma parte central de la proyección aérea china en el Indo-Pacífico.