El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y altos funcionarios de la administración Trump pidieron este jueves eliminar la influencia de Hezbolá en el Líbano, tras concluir en el Despacho Oval la segunda ronda de conversaciones entre Israel y el Líbano, que se saldó con una prórroga de tres semanas del alto el fuego.
“Estamos unidos al Gobierno libanés en nuestro deseo de librar al país de esta influencia maligna llamada Hezbolá”, declaró Leiter ante los periodistas convocados por el presidente Donald Trump. El embajador israelí sostuvo que el debilitamiento de Irán abre una oportunidad real para “liberar al Líbano de su ocupación” y expresó su esperanza de formalizar una paz entre ambos países “en un futuro muy próximo”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó a israelíes y libaneses de “víctimas de la misma organización terrorista” y afirmó ser “muy optimista” sobre las posibilidades de alcanzar una “paz permanente” en cuestión de semanas. “Esa amenaza debe ser eliminada”, dijo sobre Hezbolá.
El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, comparó a Hezbolá con “un niño travieso del barrio que no deja de tirar piedras a las ventanas de todo el mundo” y sostuvo que la iniciativa impulsada por Washington “sacará a ese niño del barrio”.
La embajadora libanesa en Estados Unidos, Nada Hamadeh, agradeció a Trump su liderazgo en el proceso, pero no hizo declaraciones sobre las posibilidades de paz con Israel. El vicepresidente JD Vance y el embajador estadounidense en el Líbano, Michel Issa, también intervinieron ante la prensa a pedido de Trump.