El ejército de Estados Unidos desarrolla nuevos planes operativos para un eventual reinicio de los combates con Irán, con foco en preservar el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, informó CNN.
Los planes contemplan ataques contra lanchas rápidas y embarcaciones mineras iraníes identificadas como los principales activos con los que Teherán podría bloquear el estrecho, por donde transita la mayor parte del suministro mundial de petróleo. Los planificadores denominan estos blancos “objetivos dinámicos”. Sin embargo, funcionarios de seguridad estadounidenses reconocen que neutralizar esas embarcaciones no garantizaría la reapertura inmediata de la vía marítima.
Como parte de una campaña más amplia, se evalúa atacar infraestructura estratégica e instalaciones energéticas iraníes con el objetivo de forzar a Teherán a retomar negociaciones desde una posición debilitada, en línea con amenazas previas de la administración de Donald Trump contra los activos económicos del régimen.
Los planificadores militares también han debatido la eliminación selectiva de figuras dentro del liderazgo iraní identificadas como actores que sabotean activamente los contactos diplomáticos. El objetivo declarado sería neutralizar a la facción de línea dura y despejar el camino hacia un arreglo político.
En el terreno, el portaaviones USS George H. W. Bush (CVN-77) se incorporó al área de responsabilidad del Mando Central estadounidense, elevando a tres el número de portaaviones de EE. UU. en Oriente Medio. El refuerzo coincide con reportes de que Irán ha comenzado a colocar minas navales adicionales en el estrecho de Ormuz.