El Cuerpo de Marines de Estados Unidos prevé incorporar 32 lanzadores del sistema NMESIS y 103 misiles Naval Strike como parte de la solicitud presupuestaria del año fiscal 2027 presentada por el Departamento de la Marina el 21 de abril de 2026. La inversión forma parte del paquete de$6,3 mil millones destinado a adquisiciones terrestres del servicio y apunta a ampliar la capacidad de ataque marítimo desde tierra en escenarios litorales disputados.
Con esa compra, los Marines buscan reforzar una función que ya figura entre sus prioridades de modernización: mantener bajo amenaza a combatientes de superficie hostiles desde posiciones expedicionarias en tierra y sumar nuevas opciones de control y negación del mar para la Marina estadounidense. El planteo presupuestario vincula de forma directa a NMESIS con fuegos de precisión y con la cadena conjunta de destrucción, una señal de que el sistema ya no es presentado como un recurso accesorio de defensa costera, sino como una pieza central de la futura campaña naval.
NMESIS, sigla de Navy/Marine Corps Expeditionary Ship Interdiction System, es definido oficialmente por el Marine Corps Systems Command como la prioridad número uno de modernización del Cuerpo de Marines en materia antibuque desde tierra. El sistema utiliza un lanzador montado sobre un JLTV, operado de manera remota y equipado con dos misiles Naval Strike. Esa configuración permite desplegar una plataforma móvil no tripulada capaz de abrir fuego contra buques desde la costa y, al mismo tiempo, reducir la exposición de las tripulaciones.

Si se concreta la adquisición, los 32 lanzadores aportarían teóricamente 64 celdas de misiles listas para disparar con carga completa. Los 103 Naval Strike Missile solicitados añadirían profundidad de inventario para recargas, entrenamiento, sostenimiento y acopio operativo. En un conflicto marítimo de alta intensidad, esa reserva adicional resulta relevante porque la capacidad de combate no depende solo del número de lanzadores, sino también de la posibilidad de recargar, dispersar fuegos, sostener operaciones y preservar la supervivencia de las unidades.
El Naval Strike Missile es el componente que define el poder de ataque del sistema. KONGberg lo presenta como un misil de precisión con alta capacidad de supervivencia frente a objetivos marítimos y terrestres, apto para múltiples plataformas y concebido para operar en entornos litorales exigentes. Según sus especificaciones publicadas, el NSM tiene velocidad alta subsónica, pesa 407 kilos, mide 3,96 metros y supera los 300 kilómetros de alcance. El arma está diseñada para volar a muy baja altitud, emplear un buscador pasivo, ejecutar maniobras terminales y recurrir al Reconocimiento Autónomo de Objetivos para detectar, identificar y atacar el blanco correcto.
Raytheon, por su parte, también describe al NSM como un misil de precisión de largo alcance capaz de destruir buques enemigos a distancias superiores a 100 millas náuticas. La empresa destaca su vuelo rasante sobre el mar, sus maniobras evasivas, un buscador avanzado y una ojiva de clase 500 libras con espoleta programable.
La incorporación de estos sistemas ampliaría el volumen de misiles antibuque basados en tierra disponible para las unidades de Marines, con posibilidad de operar desde terreno insular, corredores costeros, posiciones expedicionarias y otros espacios marítimos clave. Esa lógica encaja con la transformación del Cuerpo hacia una fuerza expedicionaria naval distribuida, preparada para integrarse a redes conjuntas y apoyar a la flota desde la costa.

En términos operativos, NMESIS permite convertir formaciones terrestres dispersas en nodos antibuque dentro de una arquitectura más amplia de destrucción naval. Un Marine Littoral Regiment con este sistema, acompañado por sensores, defensa antiaérea, plataformas no tripuladas y enlaces resilientes de mando y control, puede contribuir a localizar, fijar, seguir, designar, atacar y evaluar amenazas marítimas hostiles. Los documentos de Force Design sitúan a NMESIS como la principal plataforma antibuque terrestre del servicio, integrada en redes navales y conjuntas de mando, control y designación de objetivos.
Esa integración obliga a cualquier fuerza adversaria a considerar una amenaza adicional. tendría que enfrentar a destructores, submarinos, aeronaves y grupos de ataque de portaaviones de Estados Unidos y también a baterías móviles de misiles de Marines desplegadas en tierra y capaces de operar desde múltiples puntos de disparo.
La solicitud presupuestaria también refuerza el concepto de Expeditionary Advanced Base Operations, bajo el cual pequeñas unidades de Marines se desplazan entre ubicaciones avanzadas austeras, reducen su firma, observan el campo de batalla, apoyan la maniobra de la flota y ejecutan fuegos de precisión desde posiciones difíciles de prever y atacar. Los informes de Force Design indican que los Marine Littoral Regiments están siendo equipados con NMESIS, MADIS, sistemas resilientes de mando y control, medios no tripulados y redes avanzadas de sensores.
La combinación de movilidad, sensores, fuegos de largo alcance y despliegue distribuido aparece como uno de los ejes de la preparación estadounidense para escenarios de alta exigencia en la Primera Cadena de Islas y en otras regiones litorales disputadas. En ese marco, Marines equipados con NMESIS podrían contribuir a negar libertad de maniobra a formaciones navales hostiles, proteger accesos marítimos aliados y ampliar las opciones de fuego disponibles para comandantes conjuntos en una contingencia en el Indo-Pacífico.
El planteo no reemplaza al poder naval tradicional, sino que lo complementa. La intención es sumar fuegos de misiles desde tierra al sistema más amplio de la Marina de Estados Unidos, integrado por submarinos, combatientes de superficie, aeronaves, sistemas no tripulados y redes de designación de objetivos apoyadas por capacidades espaciales.

La magnitud del pedido también cobra importancia al compararla con los objetivos de estructura de fuerza del servicio. Los documentos de Force Design señalan que los primeros seis lanzadores NMESIS fueron entregados al 3rd Marine Littoral Regiment en 2023. También indican que el Cuerpo avanza hacia una meta de 18 lanzadores por batería de sistemas de misiles de alcance medio, con plena materialización prevista para el año fiscal 2033.
En ese contexto, la solicitud de 32 lanzadores para el año fiscal 2027 aparece como un paso relevante para llevar al sistema desde una fase de introducción operativa temprana hacia una capacidad más madura a escala de batería. De aprobarse y desplegarse según esa trayectoria, la compra daría a los Marines una arquitectura de fuegos distribuidos más robusta, con mayor valor para la disuasión en tiempos de paz y más masa de combate ante una crisis o un conflicto.
La señal estratégica que deja el pedido es clara. Estados Unidos está equipando al Cuerpo de Marines para actuar como una fuerza expedicionaria naval avanzada, armada con misiles, capaz de apoyar la negación del mar y de imponer riesgo operativo a cualquier flota de superficie adversaria que se acerque a terreno marítimo disputado. La combinación de lanzadores móviles, misiles antibuque más allá del horizonte, mando y control resiliente e integración con sensores conjuntos busca consolidar una fuerza capaz de combatir desde la costa hacia el mar en algunos de los teatros marítimos más sensibles del mundo.