El Ejército de Estados Unidos elevó de $4 millones en el año fiscal 2026 a 18 millones en el año fiscal 2027 la financiación para el Vehículo de Apertura de Brechas de Asalto M1150, una suba del 350 % orientada a ampliar su empleo con control remoto en operaciones de limpieza de minas y obstáculos bajo fuego. La solicitud presupuestaria, fechada el 21 de abril de 2026, contempla cinco conversiones ABV-H y tres kits del Sistema de Control Remoto ABV-RCS, una combinación que refuerza la capacidad operativa sin traducirse íntegramente en más vehículos desplegables.
La modernización apunta a que el M1150 pueda ejecutar sin tripulación a bordo las fases más peligrosas de la apertura de brechas, incluidas las tareas de arado de minas, empleo de cargas explosivas lineales y remoción de obstáculos. El objetivo es reducir la exposición de los ingenieros de combate en entornos de alta amenaza y sostener el ritmo de avance de las formaciones blindadas.
El ABV-RCS se incorpora como una capacidad de “distanciamiento” para teleoperar el vehículo durante los momentos críticos de una brecha de asalto en zonas densamente minadas. El presupuesto para 2027 incluye $3,575 millones para instalar kits de “capacidad drive-by-wire y control remoto” en tres activos de prueba reacondicionados, con un coste unitario de 1,19 millones. La meta del programa es llegar a 39 unidades equipadas con ese sistema.
En términos funcionales, el sistema remoto depende de una unidad de control del operador instalada en otro vehículo, como un Bradley, y debe reproducir todos los subsistemas que normalmente maneja la tripulación. Eso abarca el control de la movilidad, el arado antiminas de ancho completo o la hoja topadora de combate, el sistema de carga lineal de demolición MICLIC, el marcado de carriles y los sistemas de humo, tanto en operaciones diurnas como nocturnas.
La doctrina de empleo mantiene el uso en parejas. Un M1150 se configura con arado antiminas y el otro con hoja topadora para realizar una reducción secuencial de obstáculos bajo control remoto. Aunque los 18 millones divididos entre ocho partidas arrojan un promedio de 2,25 millones por unidad, la cifra mezcla dos categorías distintas: la conversión de vehículos ABV-H y la integración de kits RCS. Las conversiones implican reacondicionar chasis existentes, instalar equipos de apertura de brechas e integrar sistemas de misión, mientras que los kits remotos agregan electrónica, interfaces de control y capacidades de teleoperación.
El programa sigue basado en conversiones de cascos ya disponibles y no en nueva producción. Dentro del presupuesto global de vehículos de combate de cadenas, que pasa de $426 millones en 2026 a 1.716 millones en 2027, el M1150 representa alrededor del 1 % del gasto total. La asignación de este año restablece un nivel de compras múltiples después de una contracción temporal: en años anteriores se financiaron 47 vehículos, luego 10 en 2025, uno en 2026 y ahora ocho partidas mixtas en 2027.
La planificación futura tampoco cierra la brecha con las metas declaradas por el Ejército. Entre 2028 y 2031 están previstos 13, 14, 13 y 12 vehículos, respectivamente, una cadencia cercana a 13 por año. Con ese ritmo, el total programado llega a 118 unidades, por debajo del objetivo de adquisición de 165 y del objetivo de dotación de 223. El faltante es de 47 vehículos respecto del primero y de 105 respecto del segundo, lo que confirma que el plan actual solo financia una flota parcial.
No hay señales en el horizonte presupuestario de una aceleración brusca de la producción ni de un cambio en la estructura de fuerzas vinculado al M1150. El vehículo sigue encuadrado en el paquete de ingeniería de maniobra de las brigadas blindadas, junto con sistemas de puenteo como el Joint Assault Bridge y vehículos de recuperación. En ese esquema, el ABV se ocupa de la reducción de obstáculos, los puentes permiten el cruce y los medios de recuperación sostienen la movilidad.
El M1150 es un vehículo blindado de ingeniería derivado del chasis del M1A1 Abrams. Entró en servicio en 2009 y fue operado principalmente por el Ejército estadounidense, además de haber sido utilizado por el Cuerpo de Marines hasta 2023. Tiene dos tripulantes, conserva el motor de turbina de gas Honeywell AGT1500 de 1.500 caballos de fuerza y puede alcanzar entre 67 y 70 kilómetros por hora. Su peso varía entre 55 y 72 toneladas según la configuración, con unas dimensiones aproximadas de 12 metros de largo con el equipo acoplado, 3,6 metros de ancho y 2,4 metros de alto.
Su protección es comparable a la de variantes del Abrams, con blindaje compuesto y reactivo diseñado para resistir fuego directo y amenazas explosivas. Su armamento principal no está pensado para combate ofensivo, sino para abrir paso: lleva dos lanzadores de cargas lineales M58 instalados en la parte trasera de la superestructura. Esas líneas explosivas, impulsadas por cohete, se extienden entre 100 y 150 metros y detonan para neutralizar minas y artefactos explosivos improvisados en un carril de unos 8 metros de ancho.
El M1150 también puede operar con arado antiminas de unos 4,6 metros, rodillos antiminas o una hoja topadora de combate, además de contar con sistemas de marcado de carriles. Su armamento secundario se limita a una ametralladora M2 calibre .50 para autodefensa. La combinación de herramientas mecánicas y explosivas le permite enfrentar distintos tipos de obstáculos dentro de una misma misión.
En operaciones reales, el vehículo influye directamente en la velocidad con la que una fuerza puede atravesar un campo minado o una barrera. La apertura de brechas incluye supresión del enemigo, ocultación del punto de ruptura, seguridad del área y reducción del obstáculo, fase en la que actúa el ABV. La rapidez en la creación del carril condiciona el paso de las fuerzas de seguimiento; los retrasos generan congestión y elevan la vulnerabilidad al fuego enemigo. Por eso, la incorporación del sistema remoto se presenta como una mejora central para mantener el movimiento y reducir bajas durante las fases de mayor riesgo.