Reut Cohen, una mujer de 35 años de Ra’anana que cursaba la semana 30 de su primer embarazo, murió durante la noche del sábado después de desplomarse en su casa. Los médicos le practicaron una cesárea de emergencia e iniciaron maniobras prolongadas de reanimación, pero no lograron salvarla ni a sus dos bebés.
Cohen fue trasladada al Centro Médico Meir, donde ingresó en “estado crítico”, según informó el hospital en un comunicado. El centro añadió que, tras su llegada, “muchos equipos continuaron con esfuerzos avanzados y prolongados de reanimación para la madre y las bebés”, sin éxito.
La causa de la muerte, de acuerdo con el hospital, todavía no está clara. El caso será investigado por el Ministerio de Salud.
La familia sostiene que la mujer sufrió una preeclampsia que no fue detectada a tiempo. Su hermano, Itai Cohen, dijo a Ynet que durante el embarazo su hermana había padecido dolores y que en dos visitas a hospitales la semana pasada los médicos le aseguraron que no presentaba un problema grave.
“Es una verdadera tragedia”, dijo a Ynet Itai, el hermano de Cohen. “Nunca pensamos que llegaríamos a una situación así. Estamos completamente destrozados. Tenemos algo de enojo, porque no entendemos cómo ninguna de las pruebas y estas hospitalizaciones detectaron que tenía preeclampsia”.
“Esta gran pérdida podría haberse evitado, inequívocamente, si se hubieran dado cuenta de eso”, dijo.
Según el relato de su hermano, la semana pasada Cohen se despertó con dolores agudos en la columna y en el estómago y acudió al Centro Médico Sheba. Allí fue examinada y enviada de regreso a casa después de que, según explicó la familia, le dijeran que estaba bien. Los médicos le señalaron que una de las bebés podía haberse colocado en una posición que le provocaba molestias.
El jueves volvió a sentir dolor abdominal y acudió junto a su madre al Centro Médico Meir. En esa visita, dijo Itai, le realizaron una resonancia magnética que mostró que una de las bebés estaba presionando su riñón. De nuevo, añadió, recibió el alta porque le dijeron que no había motivo de preocupación.
El viernes se desplomó en su casa y fue llevada de urgencia al hospital, donde murió horas después.