El exprimer ministro Naftali Bennett y el líder de la oposición, Yair Lapid, acordaron fusionar sus fuerzas políticas para las próximas elecciones en una sola formación encabezada por Bennett, según informó el domingo la oficina del exjefe de Gobierno.
De acuerdo con el comunicado, Yesh Atid y “Bennett 2026” competirán juntos como parte de una iniciativa presentada como el primer paso de un esfuerzo más amplio para “reparar el Estado de Israel”. La nota señaló que la maniobra busca reunir fuerzas dentro del bloque y reducir sus divisiones internas.
La oficina de Bennett sostuvo además que la fusión apunta a ordenar la campaña electoral con un enfoque más concentrado, en busca de una victoria en las urnas y de un cambio político. También afirmó que la unión pretende reforzar el llamado “bloque de reparación” mediante un marco político común para actuar de manera coordinada en la arena pública y política.
El anuncio provocó una rápida respuesta de dirigentes de la coalición. El ministro de Finanzas y líder del Partido Sionismo Religioso, Bezalel Smotrich, publicó en X una imagen de Bennett y Lapid junto a Mansour Abbas y escribió: “No me meto con la izquierda sobre cómo divide sus votos. La ‘alianza de los sirvientes’ de Abbas”.
El ministro Miki Zohar también cuestionó la alianza: “Esto es lo que ocurre cuando no hay ideología ni agenda. Ni derecha ni izquierda. Bennett, supuestamente , y Lapid, supuestamente de izquierda, están juntos intentando superar el umbral electoral. Estoy orgulloso de estar en el Likud, el partido más democrático de Israel, con un rumbo nacional claro y firme”.
A las críticas se sumó la ministra Gila Gamliel, que afirmó: “Tras fracasar en un segundo intento de engañar a los votantes , el izquierdista Bennett se une. Que la izquierda divida sus votos como le parezca”.
El ministro de Seguridad Nacional y líder de Otzma Yehudit, Itamar Ben Gvir, declaró: “La alianza de los hermanos Bennett-Lapid regresa para vender el país al Movimiento Islámico. Bennett era de extrema izquierda y seguirá siendo de extrema izquierda”.
Desde el Likud, diputados del partido difundieron una respuesta conjunta en la que señalaron: “El conductor es Mansour. No importa cómo la izquierda divida sus votos. En cualquier caso, Bennett y Lapid volverán a ir con la alianza de los Hermanos Musulmanes que apoya el terrorismo”. Ese mensaje fue acompañado por una imagen generada por IA en la que Mansour Abbas aparecía al volante de un coche, mientras Lapid y Bennett eran representados como niños en el asiento trasero.
El diputado Simcha Rothman escribió por su parte: “El camino hacia Mansour Abbas y Ahmad Tibi pasa por Lapid. La alianza de los ‘hermanos’ (los Hermanos Musulmanes) está en marcha”.
La reacción de la oposición no fue unánime. El líder de Yisrael Beiteinu, Avigdor Liberman, respaldó la fusión y dijo: “Doy la bienvenida a la fusión y les deseo éxito. Debemos recordar que el objetivo es reemplazar al gobierno del 7 de octubre”.
La ministra May Golan atribuyó el movimiento a la caída de Bennett y Lapid en las encuestas y sostuvo que ambos regresaron a lo que definió como su “único modelo de negocio”. También describió la alianza como una renovada “unión de intereses” más que como una asociación de centro, y la acusó de buscar rédito político.
En ese marco, aludió a la “Decisión 550”, denunció un supuesto uso indebido de fondos públicos con fines políticos y electorales en relación con partidos árabes, y cerró sus críticas apuntando a los objetivos de la alianza y a sus vínculos con Mansour Abbas.