El rey Carlos y la reina Camilla de Gran Bretaña llegan hoy a Estados Unidos para una visita de cuatro días, un viaje que ha cobrado aún mayor relevancia tras el tiroteo ocurrido durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y en medio de la tensión entre estos estrechos aliados.
La visita de Estado, con diferencia la más destacada y trascendental del reinado de Carlos, conmemora el 250.º aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos del dominio británico y es la primera que realiza un monarca británico al país en dos décadas.
Comienza con una reunión privada con el presidente Donald Trump, autoproclamado admirador de la realeza, e incluye un discurso ante el Congreso y una fastuosa cena en la Casa Blanca.
Pero el viaje, planeado desde hace tiempo, se ha visto envuelto en la disputa política entre ambos países por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que llevó a Trump a expresar su profundo descontento con el Gobierno británico por no apoyar la ofensiva.
El tiroteo del sábado en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington, en el que el presidente y los funcionarios de su administración eran los probables objetivos según el fiscal general en funciones de Estados Unidos, ha ensombrecido aún más la visita.
El Palacio de Buckingham afirmó que el viaje seguiría adelante según lo previsto tras las conversaciones entre las autoridades británicas y estadounidenses.