El Knéset aprobó una ley que exige a todas las entidades del sector agrícola informar sobre sus reservas de alimentos y materias primas para mejorar la capacidad estatal de gestionar interrupciones en la cadena de suministro.
La norma entrará en vigor el 1 de septiembre y se aplicará a molinos harineros, fábricas de piensos, centros de distribución alimentaria, empresas de comercio de cereales, establos, gallineros y corrales. Los reportes deberán incluir datos sobre ubicación geográfica e identidad del propietario de las existencias.
Se autorizará a inspectores especializados para realizar tareas de control y supervisión de estas reservas.
La ley cubrirá existencias de granos de maíz y cebada, harina de soja y girasol, semillas de colza, gluten de maíz, grasa de palma y suplementos vitamínicos y minerales para ganado vacuno, ovino y aves de corral.
Actualmente, el Ministerio de Agricultura gestiona las existencias de emergencia conforme a escenarios elaborados por la Autoridad Nacional de Emergencias. La nueva ley amplía la supervisión estatal también a las existencias operativas, proporcionando al gobierno una herramienta de gestión para la toma de decisiones basada en datos.