El líder de Azul y Blanco, Benny Gantz, sostuvo que la decisión de Yair Lapid y Naftali Bennett de concurrir juntos a las elecciones de este año debilita las opciones de desalojar del poder al actual Ejecutivo y defendió en su lugar la formación de “un Gobierno sionista de amplia base”.
En un mensaje publicado en Facebook, Gantz reprochó a ambos dirigentes haber renunciado a disputar el apoyo de votantes del Likud y del sionismo religioso que, a su juicio, buscan una nueva referencia política. “En lugar de dirigirse a los votantes, a los likudniks y a los sionistas religiosos que hoy buscan un nuevo hogar —y decirles que garantizaremos el establecimiento de un gobierno sionista amplio sin extremistas, que se ocupará del servicio militar obligatorio, la seguridad y los retos económicos—, han optado por seguir atrincherándose en luchas internas y obsesionándose con “quién” liderará, en lugar de “hacia dónde” nos dirigiremos”, escribió.
El exministro agregó que respeta a los dos dirigentes, pero cuestionó el sentido de su decisión. “Tanto Bennett como Lapid son personas a las que respeto, pero cada uno de ellos ha vuelto a elegir lo que les conviene personalmente, en lugar de lo que conviene al país”, afirmó.
Gantz apeló además a quienes aspiran, según dijo, a “una victoria para todo el pueblo de Israel” y se presentó como garantía de un relevo de Benjamín Netanyahu y de la actual coalición. “Yo soy vuestra garantía de que haré todo lo posible por sustituir a Netanyahu y al Gobierno de extremistas, y por asegurar la formación de un amplio Gobierno sionista. En el panorama político actual, solo Azul y Blanco garantiza que aquí no volverá a surgir un Gobierno extremista, ni un Gobierno de minoría estrecha que dependa de partidos árabes y que se derrumbaría ante el primer desafío de seguridad”, escribió.
El dirigente de Azul y Blanco atraviesa, sin embargo, un momento de debilidad en los sondeos, que lo sitúan por debajo del umbral electoral. También es el único referente de la oposición sionista que no fue invitado a la reunión de líderes anti-Netanyahu impulsada por el presidente de Yashar, Gadi Eisenkot, antiguo aliado político suyo.
En los últimos tiempos, Gantz se ha distanciado del resto de jefes opositores al dejar abierta la posibilidad de integrarse en un gobierno encabezado por Netanyahu y al rechazar ser encuadrado dentro del bloque opositor.