Australia incorporará 268 vehículos de movilidad protegida Bushmaster a sus Fuerzas de Defensa mediante un contrato de$750 millones australianos adjudicado a Thales, con el que ampliará su flota mediante una variante de nueva generación destinada a aumentar la protección, la carga útil y la capacidad de actuación ante minas, drones y fuego indirecto.
Según informó el Gobierno australiano el 27 de abril de 2026, la fabricación tendrá lugar en Bendigo, en el estado de Victoria, a partir de 2027. La producción se ha fijado en unas 50 unidades anuales, de modo que el programa se prolongará entre cinco y siete años, en función del rendimiento final de la línea y de la disponibilidad de mano de obra. Con este pedido, la producción acumulada del Bushmaster supera las 1.300 unidades desde su entrada en servicio inicial en 1997 y mantiene activa una línea industrial que ya había recibido encargos en 2023 y 2025.
Esta adquisición forma parte de un aumento más amplio del gasto militar australiano, dentro de una política orientada a aproximar la inversión en defensa al 3 % del PIB para 2035 y a aumentar la supervivencia y la movilidad de la fuerza terrestre ante nuevas amenazas. Si se divide el valor total del programa por la cantidad de vehículos, el coste medio se sitúa en torno a$2,8 millones australianos por unidad, aunque esa cifra incluye integración, sostenimiento y costes industriales, por lo que no equivale al precio aislado de cada vehículo.
A este nuevo tramo se añaden otras compras recientes: 78 Bushmaster encargados en mayo de 2023 para reponer vehículos transferidos al extranjero y otros 44 adquiridos en enero de 2025 para funciones de mando y control vinculadas a sistemas de misiles terrestres como StrikeMaster. Al mismo tiempo, Canberra asignó otros $450 millones australianos a la modernización de la flota Hawkei, con lo que avanzan de forma paralela tanto la actualización de los vehículos protegidos ligeros como la de los medios de mayor entidad.
El Bushmaster es un vehículo blindado 4×4 diseñado para transportar hasta diez ocupantes, con un conductor y nueve pasajeros, en una cabina protegida frente a explosiones. Su peso oscila entre 11.400 kilos en vacío y 15.400 kilos de masa bruta; equipa un motor diésel Caterpillar 3126E de seis cilindros y 7,2 litros, con una potencia aproximada de 300 caballos, y alcanza una velocidad máxima limitada a 100 kilómetros por hora. Su autonomía llega a 800 kilómetros con una carga estándar de combustible.
La protección del vehículo se basa en un casco monocasco de acero soldado con forma de V, diseñado para desviar la energía de la explosión lejos de la tripulación. La resistencia a minas supera el STANAG 4569 Nivel 3, mientras que la protección balística varía entre los niveles 1 y 3 según la configuración del blindaje. El armamento habitual se instala en una estación de armas remota que puede incorporar ametralladoras pesadas de 12,7 milímetros o lanzagranadas automáticos de 40 milímetros, además de montajes para armas de 7,62 milímetros. El vehículo ya ha sido empleado en Irak, Afganistán, Siria y Ucrania en misiones de transporte de tropas, evacuación de heridos y movilidad protegida.
La versión incluida en el nuevo contrato mantendrá la arquitectura básica del chasis y de la transmisión para conservar la compatibilidad con los sistemas actuales de mantenimiento y adiestramiento, pero añadirá modificaciones dirigidas a ampliar los márgenes de supervivencia y la capacidad de carga. Entre los cambios previstos figuran un blindaje reforzado, un mayor volumen útil interior y una capacidad de remolque superior, prevista para apoyar tareas logísticas, sistemas montados sobre remolques o funciones de recuperación dentro de las unidades de maniobra.
Además, el refuerzo estructural del techo y de los puntos de anclaje permitirá instalar estaciones de armas remotas de mayor peso y otros módulos de misión. En 2025 ya se habían realizado ensayos con un sistema anti-UAS desarrollado por Thales Australia junto con Dedrone, de Axon, que empleó sensores pasivos de radiofrecuencia y medios de interferencia electrónica para detectar y neutralizar pequeños drones con el vehículo en movimiento.
La ampliación de las opciones de armamento tiene como objetivo aumentar el peso y el alcance de los sistemas que el Bushmaster puede transportar sin perder estabilidad ni movilidad. El programa incluye estaciones remotas más robustas y contempla la posible integración de efectores en red o de sistemas guiados de precisión, aunque no prevé una configuración con torre de cañón y mantiene al vehículo fuera de la categoría de los vehículos de combate de infantería como el AS21 Redback. Por ese motivo, su función seguirá centrada en la movilidad protegida, con limitaciones frente al fuego directo intenso de armas antitanque o de gran calibre.
La nueva variante incorporará también una arquitectura digital preparada para comunicaciones avanzadas y operaciones en red. El vehículo podrá intercambiar datos en tiempo real con otros medios y con elementos de mando, enlazarse con sistemas de gestión de combate y facilitar el control distribuido de unidades en entornos cambiantes. Esa arquitectura permite integrar sensores electroópticos, módulos de guerra electrónica y equipos anti-UAS, aunque el detalle de los sistemas no queda fijado para cada vehículo. Iniciativas como LAND 156 señalan la línea de trabajo para añadir detección por radiofrecuencia y contramedidas electrónicas. A su vez, el enfoque de arquitectura abierta permitirá incorporar mejoras de hardware y software a lo largo de la vida útil sin necesidad de rediseñar la estructura del vehículo.
También resulta relevante la cabina modular del Bushmaster, preparada para asumir distintas funciones mediante kits intercambiables. La misma base puede configurarse para transporte de tropas, mando y control, inteligencia y vigilancia, evacuación médica o guerra electrónica, lo que reduce la necesidad de mantener flotas separadas para cada cometido. Las variantes ya existentes incluyen versiones de transporte de tropas, mando, ambulancia y guerra electrónica, y el nuevo diseño amplía la posibilidad de incorporar equipos específicos adicionales, desde paquetes de sensores hasta conjuntos de comunicaciones.
El contrato persigue asimismo un efecto industrial directo en Bendigo. La producción de las 268 unidades permitirá mantener unos 290 empleos directos y una cadena de suministro asociada a cerca de 2.000 puestos adicionales, además de evitar una reducción de plantilla entre un pedido y otro. Thales Australia cuenta con unos 4.500 empleados distribuidos en 35 centros del país, y la continuidad del Bushmaster preserva tanto las capacidades de fabricación como el conocimiento técnico acumulado.
Canberra vincula este programa con su objetivo de mantener una capacidad soberana de producción de defensa y de reducir la dependencia de proveedores externos en sistemas terrestres clave. La actividad exportadora se integra en la misma línea de fabricación, con usuarios ya establecidos como Reino Unido, Japón, Nueva Zelanda, Indonesia, Fiyi, Jamaica y Países Bajos. Además, la introducción de una configuración con volante a la izquierda amplía las posibilidades de acceso a nuevos mercados. El historial operativo del Bushmaster en Afganistán y Ucrania, en escenarios con artefactos explosivos improvisados y drones, ha incrementado su presencia en el segmento internacional de vehículos de movilidad protegida.