Integrantes de la “Facción de Jerusalén” asaltaron el martes por la noche el domicilio del general de brigada Yuval Yamin, jefe de la Policía Militar israelí, en protesta por la detención de jóvenes que evaden el servicio militar obligatorio.
La familia de Yamin se encontraba en el interior cuando los manifestantes forzaron el ingreso al patio de la vivienda, ubicada en Ashkelon. Fuerzas policiales acudieron al lugar y procedieron a detener a varios de los implicados tras enfrentarse con ellos.
Las FDI confirmaron el episodio en un comunicado: “Hace poco se recibió un aviso sobre una irrupción deliberada en la vivienda del jefe de la Policía Militar, el general de brigada Yuval Yamin, mientras su familia se encontraba en el interior. Se enviaron fuerzas de seguridad al lugar y están trabajando para localizar a los sospechosos”.
El jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir, condenó el hecho en términos categóricos. “Condeno enérgicamente este ataque. Atentar contra los miembros de las fuerzas de seguridad y sus familias supone cruzar una peligrosa línea roja. Apoyo plenamente al jefe de la Policía Militar en el cumplimiento dedicado de sus funciones. Se trata de un incidente grave, y se requiere una acción decisiva por parte de todas las autoridades policiales y de seguridad para llevar a los implicados ante la justicia”, afirmó Zamir.
El primer ministro Benjamin Netanyahu sumó su condena: “Condeno enérgicamente el violento ataque contra el jefe de la Policía Militar”.
El presidente del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, responsabilizó directamente a sectores del mundo haredi por el episodio. “No hay nada judío en la violenta protesta llevada a cabo esta tarde en Ashkelon por un puñado de haredíes extremistas. Se ha traspasado una línea roja y, si no despertamos ahora, aquí se derramará sangre”, advirtió.
Gantz exigió además que los líderes religiosos de esa comunidad tomen posición: “La Policía de Israel debe actuar con firmeza contra los alborotadores, y también hago un llamamiento a los líderes de la comunidad haredi y a los rabinos: no se queden de brazos cruzados; la responsabilidad es suya. El servicio en las FDI no es solo una obligación legal de todo ciudadano del Estado de Israel, es un derecho judío”.