Emiratos Árabes Unidos dejará la OPEP y la OPEP+ a partir del 1 de mayo, según confirmó el martes la agencia estatal WAM. La decisión pone fin a casi seis décadas dentro del grupo y le quita al cártel a su tercer mayor productor en una de las salidas más relevantes de su historia.
La ruptura se anunció con el mercado petrolero bajo presión. La guerra con Irán atraviesa su novena semana, el estrecho de Ormuz continúa de hecho cerrado y el crudo se ha negociado muy por encima de los 110 dólares.
La salida de Abu Dabi llega después de años de fricciones con Arabia Saudí por los límites de producción. Emiratos ingresó a la OPEP en 1967, pero bajo el esquema de la OPEP+ quedó restringido a cerca de 3 millones de barriles diarios pese a contar con una capacidad superior a 4 millones. ADNOC, además, avanza con el objetivo de alcanzar 5 millones de barriles por día en 2027, una meta difícil de encajar en cuotas definidas, en la práctica, por la lectura de mercado de otro país.
El deterioro político entre ambas potencias del Golfo se agravó con la guerra en Yemen. A comienzos de este año, fuerzas saudíes interceptaron lo que describieron como un envío no autorizado de armas vinculado a Emiratos con destino al sur yemení y después bombardearon el puerto de Mukalla. Abu Dabi negó haber armado a los separatistas. Desde ese episodio, la relación bilateral no volvió a ser la misma.
La señal sobre el rumbo emiratí ya había sido expuesta por su ministro de Energía, Suhail al-Mazrouei. “El petróleo, por mucho que lo defendamos, está en fase de declive”, afirmó a fines de 2022. “Suponer que el petróleo va a estar ahí para siempre es una ilusión.”
En paralelo, Abu Dabi ha buscado presentarse más cerca de las economías de la OCDE que del resto de los productores del cártel. En ese marco firmó con Washington una asociación de$100.000 millones en energía limpia y asumió el compromiso de alcanzar emisiones netas cero en 2050, un giro que hacía cada vez más difícil justificar su permanencia en la OPEP.
En el corto plazo, sin embargo, el impacto de la salida sobre la oferta puede ser menor de lo que sugiere el anuncio. Aunque abandonar la organización libera en teoría capacidad de bombeo, buena parte de ese potencial permanece inutilizado por la crisis en Ormuz. La EIA calcula que en abril los productores del Golfo mantuvieron paralizados en conjunto unos 9,1 millones de barriles diarios. Emiratos no puede aumentar exportaciones mientras no pueda sacar ese crudo al mercado.
La dimensión de fondo está en la propia cohesión del grupo. Qatar dejó la OPEP en 2019, Ecuador lo hizo poco después, Indonesia suspendió su membresía en 2016 y Angola se retiró en 2023. Ahora la organización pierde a un integrante de la era fundacional y a su tercer mayor productor en plena guerra, mientras Arabia Saudí y Rusia intentan sostener la disciplina interna.
El Instituto Baker había advertido años atrás que una retirada emiratí sería “la salida más destacada del grupo hasta la fecha, eclipsando la salida de Qatar en 2019”.
La OPEP ha atravesado antes conflictos severos, incluida la guerra Irán-Irak, el colapso de Venezuela y la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia en 2020. Pero la salida de un miembro fundador abre un problema de otra naturaleza. El próximo foco estará en la reacción de Riad y en la reunión que celebrará la OPEP+, en un momento en que el grupo afronta una de sus pruebas más delicadas.