La factura de importación de petróleo de Pakistán trepó a $800 millones por semana en medio de la guerra en Irán, frente a los cerca de 300 millones semanales que el país desembolsaba antes del inicio de la guerra, informó este miércoles el primer ministro Shehbaz Sharif.
Sharif atribuyó el salto al encarecimiento internacional del crudo y advirtió que la suba del combustible ha “socavado los esfuerzos colectivos” realizados durante los dos últimos años para estabilizar la economía pakistaní.
En el mercado internacional, el Brent para entrega en junio se negociaba a $114,75 por barril a las 7:00 a. m. ET del miércoles, por encima de los niveles de $70 registrados antes de la guerra. En paralelo, el WTI del mismo vencimiento cotizaba a $103,33 por barril, después de haberse movido en la franja de los $60 a fines de febrero.
La economía pakistaní mantiene una fuerte exposición a la volatilidad de los precios globales de la energía. El país consume alrededor de 440.000 barriles diarios de petróleo, mientras su producción local se sitúa entre 80.000 y 90.000 barriles por día, una brecha que lo obliga a importar cerca del 80% de sus necesidades.
Ese desequilibrio ha empujado en Pakistán los precios de la gasolina hasta niveles sin precedentes y ha trasladado la presión a los costos del transporte, la energía y el gasto general de los consumidores. A la vez, el aumento del petróleo absorbe una mayor porción de las limitadas reservas de divisas del país, un factor que suele derivar en devaluación de la moneda y en un encarecimiento adicional del resto de los bienes.
Economistas citados en este contexto alertan que, si los precios altos de la energía se prolongan, el crecimiento del PIB podría desacelerarse hasta el 1,8% en el AF27, por debajo de la previsión anterior del 3,2%.
Ante la crisis de combustible, el gobierno aplica medidas de ahorro energético en todo el país. Las oficinas del sector público pasaron a una semana laboral de cuatro días y la mitad del personal trabaja desde casa, salvo en los servicios esenciales. Además, los mercados, centros comerciales y espacios de actividad comercial deben cerrar a las 8:00 p. m. hora local en todo el país, con excepción de Sindh, donde las consultas siguen abiertas.
También rigen cierres a las 10:00 p. m. para restaurantes, cafés y panaderías. A eso se suma la inmovilización de aproximadamente el 60% de los vehículos oficiales y un recorte del 50% en las asignaciones de combustible para los departamentos gubernamentales.
Según el primer ministro, esas restricciones ya empezaron a mostrar efectos y el consumo de combustible ha comenzado a bajar.