La Embajada de Estados Unidos en el Líbano redobló su presión sobre el presidente libanés, Joseph Aoun, para que mantenga un encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al sostener que una reunión directa entre ambos podría abrir la puerta a la retirada de las FDI del sur libanés.
En un comunicado difundido por la sede diplomática, Washington planteó ese eventual contacto como una vía para que Beirut obtenga compromisos concretos. “Una reunión directa entre el presidente Aoun y el primer ministro Netanyahu, facilitada por el presidente Trump, daría al Líbano la oportunidad de asegurar garantías concretas sobre plena soberanía, integridad territorial, fronteras seguras, apoyo humanitario y para la reconstrucción, y el restablecimiento completo de la autoridad del Estado libanés sobre cada centímetro de su territorio, garantizado por Estados Unidos”, se lee en un comunicado de la Embajada de EE. UU. en el Líbano.
La iniciativa no es nueva. Según el texto, Estados Unidos viene promoviendo desde hace semanas un contacto directo entre los dos dirigentes, aunque hasta ahora sin resultados.
La posibilidad de un encuentro enfrenta, sin embargo, obstáculos internos para Aoun. El presidente libanés está sometido a una fuerte presión dentro de su país, incluidas amenazas de Hezbolá, y no está claro que acepte reunirse con Netanyahu mientras las fuerzas israelíes continúen ocupando una zona de amortiguamiento en el sur del Líbano.
El mensaje de la embajada presentó la coyuntura como una decisión de alto impacto para Beirut. “El Líbano se encuentra en una encrucijada. Su pueblo tiene una oportunidad histórica de recuperar su país y dar forma a su futuro como una nación verdaderamente soberana e independiente”, se lee en el comunicado de la embajada estadounidense.
Washington también afirmó que una apertura entre ambos países podría alterar la situación actual. “El contacto directo entre el Líbano e Israel, dos países vecinos que nunca debieron haber estado en guerra, puede marcar el inicio de un renacimiento nacional. El cese prolongado de las hostilidades, logrado a petición personal del presidente Trump, le ha dado al Líbano el espacio y la oportunidad de poner todas sus demandas legítimas sobre la mesa con toda la atención del gobierno de Estados Unidos”, continúa el comunicado.
La representación diplomática cerró su mensaje con un llamado a que el Gobierno libanés tome una decisión sin más dilaciones. “Este es el momento del Líbano para decidir su propio destino, uno que pertenece a todo su pueblo. Estados Unidos está dispuesto a acompañar al Líbano mientras aprovecha esta oportunidad con confianza y sabiduría. El tiempo de vacilar ha terminado”, añade la embajada estadounidense.