El Gobierno español calificó de “detención ilegal” el arresto del ciudadano palestino-español Saif Abu Keshek, trasladado a Israel tras la interceptación militar de una flotilla que se dirigía a Gaza en aguas internacionales frente a Creta a comienzos de esta semana.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reclamó su liberación inmediata y sostuvo que Abu Keshek “debe ser puesto en libertad de inmediato para que pueda regresar a España”. En declaraciones a Rac1, añadió: “Nos encontramos ante una detención ilegal en aguas internacionales, fuera de cualquier jurisdicción de las autoridades israelíes”.
Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila fueron los únicos dos ocupantes de la flotilla que quedaron detenidos y fueron llevados a Israel. El resto de los 175 activistas que viajaban en los barcos fueron liberados por Israel y enviados a Grecia.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, Abu Keshek y Ávila integran la Conferencia Popular para los Palestinos en el Extranjero (PCPA), “una organización designada y sancionada por Estados Unidos como una fachada de Hamás”.
La cartera israelí señaló además que ambos serán interrogados por la policía y recibirán la visita consular de representantes de sus respectivos países.
La flotilla interceptada estaba integrada por 58 embarcaciones. La Armada israelí la abordó entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves frente a las costas de Creta, a cientos de millas náuticas de Israel, más de 1.000 kilómetros. En operaciones anteriores para frenar intentos de romper el bloqueo naval, las interceptaciones habían ocurrido mucho más cerca de Gaza, adonde se esperaba que la flotilla arribara durante el fin de semana.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel sostuvo que “debido al gran número de embarcaciones que participan en la flotilla y al riesgo de escalada, así como a la necesidad de impedir la violación de un bloqueo legítimo, era necesario actuar con antelación de conformidad con el derecho internacional”.