Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocieron haber causado daños a un convento católico en la aldea fronteriza de Yaroun, en el sur del Líbano, durante operaciones para destruir infraestructura de Hezbolá, aunque negaron haber demolido el lugar con bulldozers.
Según el ejército israelí, las fuerzas dañaron la estructura porque no tenía “señales externas que indicaran que era un edificio religioso”. “Después de identificar indicios religiosos en el complejo, las fuerzas actuaron para evitar más daños”, señaló el ejército, que adjuntó fotografías mostrando la estructura intacta. Las FDI agregaron que Hezbolá había utilizado el recinto para lanzar cohetes “múltiples veces” durante la guerra.
Gladys Sabbagh, superiora general de las Hermanas Basilianas Salvatorianas, dijo a The Associated Press que el convento era un pequeño recinto que albergaba solo a dos monjas, quienes lo abandonaron a causa de la guerra, y que anteriormente había incluido una escuela y una clínica. Sabbagh señaló que “oyeron” que el convento “fue destruido con bulldozers”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel calificó de falsas las afirmaciones sobre la demolición del lugar. “El lugar está intacto y es seguro”, sostuvo la cancillería. Las FDI afirmaron por su parte que “procuran destruir únicamente infraestructura terrorista y no tienen ninguna intención de dañar edificios religiosos”.