El gabinete de seguridad israelí prevé debatir el domingo la reanudación de la guerra en Gaza ante el estancamiento de negociaciones para desarmar a Hamás.
Las conversaciones para implementar el plan impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atraviesan su punto más crítico por el desacuerdo sobre la entrega de armas del grupo terrorista. “Hamás no está cumpliendo el acuerdo sobre el desarme. Estamos manteniendo conversaciones con los mediadores”, dijo un funcionario israelí a la emisora pública Kan el sábado por la noche.
La propuesta, respaldada inicialmente por Israel y Hamás, establece la retirada de tropas israelíes de la Franja y el inicio de la reconstrucción condicionado al desarme progresivo del grupo. Sin embargo, ese punto se ha convertido en el principal obstáculo para consolidar el alto el fuego vigente desde octubre.
Dos diplomáticos árabes dijeron que Hamás rechazó en gran medida la exigencia de entregar todas sus armas. En su respuesta, el grupo planteó que la cuestión solo se aborde dentro de un marco que culmine en la creación de un Estado palestino y exigió garantías más concretas antes de discutir cualquier desarme.
El plan, parcialmente filtrado, contempla un calendario de ocho meses que comienza con la entrega de armamento pesado y mapas de la red de túneles en un plazo de 90 días. Nickolay Mladenov, al frente de la Junta de Paz, mantuvo contactos durante semanas y fijó el 11 de abril como fecha límite inicial para aceptar la propuesta.
Hamás también acusó a Israel de incumplir compromisos del alto el fuego, señalando la expansión de su control en el este de Gaza, ataques en la zona occidental y la reducción de la ayuda humanitaria. Según los diplomáticos árabes, cualquier avance requeriría presión simultánea de Estados Unidos sobre ambas partes, un escenario improbable mientras la atención internacional se concentra en Irán.
En paralelo, la situación en el terreno sigue activa. Las FDI informaron que mataron a tres terroristas e hirieron a un cuarto tras detectar que cruzaron la llamada Línea Amarilla y se aproximaron a tropas en el sur de la Franja, en lo que describieron como una amenaza inminente.
El Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, afirma que más de 72.000 personas han muerto desde el inicio de la guerra el 7 de octubre de 2023. Israel sostiene que Hamás utiliza a civiles como escudos humanos y estima que ha abatido a más de 23.000 combatientes en Gaza y a otros 1.600 durante el ataque inicial en territorio israelí.
El balance israelí de bajas militares asciende a 477 desde el inicio de la ofensiva terrestre y las operaciones en la frontera, con cinco soldados muertos desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre de 2025.