Benjamin Netanyahu anunció la puesta en marcha de un proyecto específico para responder al aumento de los ataques con drones de Hezbolá contra tropas de las FDI en el sur del Líbano, al tiempo que vinculó esa iniciativa con un plan más amplio para reforzar la autonomía militar israelí.
En un comunicado en vídeo, el primer ministro dijo que dio la orden hace varias semanas y que este mismo día recibirá una actualización sobre su desarrollo. “Hace unas semanas, ordené la creación de un proyecto especial para hacer frente a la amenaza de los drones”, afirma, antes de subrayar que “llevará tiempo, pero estamos en ello”.
Netanyahu situó ese esfuerzo dentro de una política de adquisiciones orientada, según sus palabras, a ampliar las capacidades operativas de Israel y reducir su dependencia exterior. En ese marco, confirmó la compra de dos escuadrones de combate, uno de F-35 y otro de F-15IA.
“Estamos adquiriendo dos escuadrones de aviones avanzados, F-35 y F-15IA”, afirma. “Estos aviones refuerzan la abrumadora superioridad aérea de Israel, una superioridad que quedó demostrada en la Operación León Naciente y ahora en la Operación Roaring Lion”.
El jefe del Gobierno añadió que esa capacidad permite a la aviación israelí alcanzar territorio iraní. “Nuestros pilotos pueden llegar a cualquier punto del cielo de Irán, y están preparados para hacerlo, si es necesario”, afirma.
En paralelo, anunció una inversión sostenida en la producción local de armamento. “En cuanto a la independencia”, continúa Netanyahu, “he ordenado invertir en capacidades de producción nacional de municiones”.
Según detalló, Israel asignará 350.000 millones de NIS al presupuesto de defensa durante la próxima década con el objetivo de fabricar municiones dentro del país.
Netanyahu también aseguró que Israel avanzará en el desarrollo de “aviones revolucionarios fabricados en Israel” que “cambiarán por completo el panorama”, sin precisar si aludía a drones o a aeronaves tripuladas.