Una serie de videos difundidos en redes sociales volvió a poner bajo foco al sur de Tel Aviv tras mostrar episodios violentos atribuidos presuntamente a SSQ, un grupo juvenil cuya presencia en la zona ha reabierto la discusión sobre criminalidad, inmigración ilegal y seguridad personal. En ese contexto, la activista Sheffi Paz, referente de la campaña “Free South Tel Aviv”, sostuvo que el fenómeno se consolidó con rapidez y que hoy opera con rasgos de pandilla en distintos barrios de la ciudad.
En declaraciones a Arutz Sheva – Israel National News, Paz cuestionó incluso la denominación del grupo, al afirmar que sus siglas corresponden a “barrio Shapira, sur de Tel Aviv”. “También nos roban nuestras identidades y eso tiene importancia”, dijo.
Según su relato, las primeras señales aparecieron hace años con pintadas de SSQ en el barrio de Shapira. Luego, al seguir la actividad del grupo en TikTok, dijo que detectaron “grupos de chicos de diez años en adelante con características de pandilla: ropa y música”. “Al principio era solo una fase de construcción de identidad. Pasamos la información a la policía, que los vigiló”, señaló.
Paz aseguró que ese proceso derivó después en delitos violentos. “Muy rápidamente se convirtió en actos de violencia y robo, y evolucionó hasta que cometieron la gran estupidez de apuñalar a alguien”, afirmó. También sostuvo que durante el último año se registraron robos y hurtos en varios barrios de Tel Aviv y que “estos niños aterrorizan a la gente”.
Al describir quiénes integran esas bandas, afirmó que muchos de sus miembros son hijos de migrantes residentes en la zona. “Casi todos los niños eritreos se hacen llamar SSQ”, dijo. “Estas pandillas son en su mayoría eritreas, algunas sudanesas, algunas filipinas, algunos árabes de Jaffa y probablemente dos o tres niños de familias judías muy pobres que se unieron a ellas”.
Para Paz, la pandilla pasó a funcionar como un espacio de pertenencia. “Convirtieron la pandilla en una identidad”, sostuvo. “Estos niños no se sienten deseados aquí y en los interrogatorios dicen que esta es su venganza”.
La activista acusó además a las autoridades de haber desoído durante años las advertencias. “Cuando pinté con aerosol las palabras ‘escuela para jóvenes criminales’ en sus escuelas no lo hice para molestar, sino porque sabía lo que cultivan allí”, dijo. “Los linchamientos de nuestros niños llevan ocurriendo mucho tiempo”.
Sobre el clima en el sur de Tel Aviv, afirmó que los vecinos viven bajo temor constante. “Están en todas partes”, dijo. “Hemos vivido con miedo durante mucho tiempo por culpa de los niños”. En alusión a una agresión reciente, añadió: “El padre de la niña que fue linchada es alto, mide más de dos metros, es un hombre fuerte, pero huyeron de la casa porque sabe que no podrá proteger a sus hijos”.
Paz estimó que la policía puede identificar a cerca de un centenar de miembros oficiales de SSQ, aunque consideró que el alcance real del fenómeno es mucho mayor. “Por cada uno hay diez más que se hacen llamar SSQ, que quieren ser aceptados”, afirmó. “Es una especie de orgullo. Publican todo. Su TikTok lo cuenta todo”.
También aseguró que los integrantes del grupo suelen subir videos de sus propios delitos. “Filman huidas de la policía, atacan y roban a muchos trabajadores extranjeros”, dijo. “Son extremadamente racistas”.
A su juicio, la repercusión mediática también reforzó la visibilidad del grupo. “Les encanta esta publicidad”, afirmó. “Se convirtieron en estrellas, todo el mundo habla de ellos. Lo celebran”.
Aunque reconoció que la policía detuvo a parte de la estructura del grupo, sostuvo que eso no frenó el problema. “La policía logró eliminar mediante arrestos la capa superior de sus líderes, pero inmediatamente surgió otra capa más joven y más violenta”, advirtió.
Paz agregó que organizaciones del crimen aprovechan esa base juvenil. “Son menores que no están sujetos a plena responsabilidad penal y están dispuestos a hacer cualquier cosa por no mucho dinero”, declaró. “Tienen disciplina de pandilla; no delatan”.
También rechazó que una mejora del estatus legal o de las condiciones de integración pueda revertir la situación. “Todas las bonitas palabras de los izquierdistas, humanitarios sobre darles estatus y perspectivas para que se sientan aceptados, eso son tonterías”, dijo. “No se sienten parte de nosotros. Son una subcultura y traen culturas de fuera”.
Al reclamar una respuesta más severa, sostuvo: “El sur de Tel Aviv es la promoción para todo el país y la solución es solo expulsión y expulsión y expulsión”.
Paz señaló que colabora con otros activistas en la identificación de sospechosos junto con la policía, aunque atribuyó el principal obstáculo al sistema judicial. “El problema no es la policía. El problema son los tribunales”, afirmó, en referencia a resoluciones que envían a menores a arresto domiciliario bajo supervisión familiar. “Los jueces no entienden qué es esto y los tratan como ciudadanos”.
Según indicó, su próximo paso será acudir a miembros de la Knéset para reunir apoyos a una iniciativa de deportación organizada bajo la política migratoria israelí, con la intención de señalar públicamente a los legisladores que rechacen respaldarla.