La decisión de Donald Trump de retirar miles de soldados estadounidenses de Alemania sorprendió a los aliados europeos, pero varios líderes del continente la interpretaron el lunes como otra señal de que Europa debe reforzar su propia seguridad dentro de la OTAN.
El Pentágono anunció la semana pasada la salida de unos 5.000 militares de Alemania. Sin embargo, Trump afirmó el sábado ante periodistas que el recorte será mayor: “vamos a reducir mucho. Y vamos a recortar mucho más que 5.000”.
La medida, adoptada sin una explicación pública por parte del presidente estadounidense, tomó por sorpresa a la OTAN y se produjo en medio de una disputa creciente con el canciller alemán Friedrich Merz por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y por el malestar de Trump ante la negativa de aliados europeos a implicarse en la guerra de Oriente Medio.
Desde Ereván, donde líderes europeos participan en una cumbre, el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, evitó dramatizar la retirada. “No exageraría eso porque creo que esperamos que Europa asuma un mayor control de su propia seguridad”, declaró. También pidió que cualquier ajuste se maneje dentro de la alianza atlántica: “No veo esas cifras como algo dramático, pero creo que deberían gestionarse de manera armoniosa dentro del marco de la OTAN”.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, sostuvo que la posibilidad de una reducción de tropas estadounidenses en Europa no era nueva, aunque sí cuestionó el momento elegido para comunicarla. “Desde hace mucho tiempo se viene hablando de una retirada de tropas estadounidenses de Europa. Pero, por supuesto, el momento de este anuncio toma por sorpresa”, dijo. A su juicio, el episodio confirma que “realmente tenemos que fortalecer el pilar europeo dentro de la OTAN”.
Consultada sobre si Trump intenta castigar a Merz, después de que el dirigente alemán dijera que Estados Unidos había sido humillado por Irán en las conversaciones para poner fin a la guerra, Kallas evitó especular. “No puedo ver dentro de la cabeza del presidente Trump, así que él mismo tiene que explicarlo”, respondió.
Durante el fin de semana, la portavoz de la OTAN Allison Hart informó que funcionarios de la alianza de 32 países “están trabajando con Estados Unidos para comprender los detalles de su decisión sobre la postura de fuerzas en Alemania”.
Los gobiernos europeos y Canadá sabían desde poco después del regreso de Trump al poder el año pasado que habría una reducción de tropas en Europa. De hecho, algunas fuerzas estadounidenses salieron de Rumanía en octubre. Aun así, funcionarios de Washington habían prometido coordinar cualquier repliegue con sus socios de la OTAN para evitar un vacío de seguridad.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quitó gravedad al anuncio y lo vinculó al malestar de Washington por el respaldo europeo a la guerra contra Irán. “Ha habido en este momento decepción por parte de Estados Unidos” respecto de ese apoyo, dijo.
En ese contexto, Francia, España y el Reino Unido se han negado a conceder a las fuerzas estadounidenses libertad total para utilizar bases en su territorio en ataques contra Irán. España, además, rechazó el uso de su espacio aéreo y de sus bases para la guerra.
Pese a ello, Rutte, que ha respaldado el liderazgo de Trump dentro de la alianza pese a sus críticas contra la mayoría de los socios, aseguró que la reacción europea ya está en marcha. “Yo diría que los europeos han recibido un mensaje. Ahora se están asegurando de que todos los acuerdos bilaterales de bases se estén aplicando”, afirmó.
Rutte añadió que los países europeos “han decidido preposicionar activos, activos clave, cerca del teatro para la próxima fase”.
No ofreció más detalles, aunque los europeos han insistido en que no participarán en patrullas en el estrecho de Ormuz, una ruta central para el comercio energético, hasta que la guerra haya terminado.