Evaluaciones recientes de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos concluyen que las hostilidades de las últimas semanas no han modificado de forma significativa el camino de Teherán hacia un arma nuclear, informó Reuters. Según tres fuentes con conocimiento de esos datos, el “tiempo de ruptura” de Irán continúa calculándose entre nueve meses y un año.
Ese plazo es el mismo que Washington manejaba después de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel del verano pasado, pese a que la campaña militar reciente tuvo como objetivo central neutralizar de forma permanente la amenaza nuclear iraní.
De acuerdo con Reuters, Israel sí golpeó instalaciones nucleares concretas, pero la ofensiva más amplia encabezada por Estados Unidos se concentró sobre todo en infraestructura militar convencional y en la base industrial del régimen.
La continuidad de esa estimación responde, según expertos citados en el informe, a que Irán mantiene su reserva de uranio altamente enriquecido. Aunque la “Operación Martillo de Medianoche” y la “Operación Furia Épica” dañaron complejos de enriquecimiento como Natanz y Fordo, el Organismo Internacional de Energía Atómica advirtió que el régimen todavía dispone de material suficiente para unas diez bombas si ese uranio se refina aún más.
La inteligencia estadounidense sostiene además que buena parte de ese material permanece oculta en fortificaciones subterráneas profundas, en particular en el Centro de Investigación Nuclear de Isfahán. Esos emplazamientos “profundamente enterrados” dificultan el uso de municiones estándar y han llevado a algunos funcionarios de Washington a contemplar operaciones terrestres de alto riesgo para incautar o destruir el uranio.
En la administración Trump, la prioridad sigue siendo impedir por completo que Irán alcance capacidad nuclear militar. La portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, afirmó: “Aunque la Operación Martillo de Medianoche obliteró las instalaciones nucleares de Irán, la Operación Furia Épica amplió este éxito al diezmar la base industrial de defensa de Irán, que antes utilizaban como escudo protector en torno a su búsqueda de un arma nuclear. El presidente Trump ha dejado claro desde hace mucho tiempo que Irán nunca puede tener un arma nuclear, y no está fanfarroneando”.
El vicepresidente JD Vance respaldó esa posición y dijo que el objetivo central de la misión es garantizar que “nunca se pueda permitir que Irán obtenga un arma nuclear”.