El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, aseguró que la decisión de Naftali Bennett de integrar en 2021-2022 un gobierno con el partido árabe Ra’am fue “mil veces” más grave para el país que la ofensiva de Hamás del 7 de octubre de 2023.
En una entrevista con Radio 103FM, al ser consultado sobre qué había sido una calamidad mayor —la formación de aquel gobierno o la masacre del 7 de octubre—, Smotrich contestó: “Por supuesto, la formación del gobierno con [el líder de Ra’am] Mansour Abbas”.
El ataque de Hamás del 7 de octubre dejó unas 1.200 personas asesinadas y 251 rehenes, y derivó en una guerra en varios frentes en la que, según el texto, otras 900 personas han muerto.
Smotrich sostuvo que aquel ataque constituyó un “fracaso táctico” que debe ser investigado, pero marcó una diferencia entre un error y una decisión política deliberada. “Alguien que conscientemente vendió el Estado de Israel a sus enemigos… es mucho más grave que alguien que se equivocó, resbaló, fracasó”, dijo.
Insistió además en que “un político que mintió, robó, traicionó sus valores, a sus socios y sus promesas, y vendió el país a partidarios del terrorismo, asesinó la democracia y la confianza pública en el sistema político y en el sionismo, es mil veces más grave que el mayor fracaso imaginable, que es un fracaso y no un acto deliberado.”
Ni Smotrich ni el entrevistador mencionaron durante ese intercambio que el primer ministro Benjamin Netanyahu había intentado antes formar un gobierno con Ra’am, una posibilidad que no prosperó por la oposición del propio Smotrich.
El ministro afirmó que los hechos del 7 de octubre deben ser examinados, aunque los vinculó a una línea de actuación equivocada sostenida durante décadas, contra la que, según dijo, él mismo había advertido de forma constante, incluso frente a Netanyahu. A la vez, elogió al primer ministro por haber modificado ese enfoque después del ataque de Hamás.
Pese a ese respaldo, Smotrich dijo mantener discrepancias de fondo con Netanyahu. “Sigo pensando que la guerra debe terminar con cambios en las fronteras de Israel, en Gaza, Líbano, Siria y, por supuesto, en Judea y Samaria”, afirmó, al utilizar el nombre bíblico para Judea y Samaria y dejar en claro que considera un error que Netanyahu no persiga ese objetivo.
También defendió que Netanyahu sigue siendo preferible a los dirigentes opositores, a quienes acusó de haber “encabezaron una campaña de rendición” por reclamar durante toda la guerra un acuerdo de rehenes con Hamás.
Smotrich reconoció, no obstante, que en las próximas elecciones el gobierno deberá rendir cuentas ante la ciudadanía tanto por el desastre del 7 de octubre como por lo que definió como grandes logros alcanzados durante la guerra y por el viraje respecto de una política de décadas centrada en priorizar la diplomacia y reducir el tamaño del ejército.